E.E.U.U. y Cuba: ¿Avance o Retroceso?

Aún recuerdo con mucha claridad cuando Mario Vargas Llosa, durante la clausura del encuentro Internacional organizado por CEDICE en Abril de este año, dijo que todos los sistemas totalitarios eran poco sostenibles en el tiempo, ya que si observábamos la historia, todos eventualmente caían y que Cuba sólo era “Una Flor exótica del Caribe”, haciendo la analogía de que Cuba es la excepción de esta regla. Siempre pienso en estas palabras, y me pregunto: ¿Qué salió mal con Cuba?, ¿Por qué son excepción a la regla?

A parte de haber sido el parásito de algunos países socialistas (como la URSS o Venezuela), que en un momento dado atravesaron por una bonanza económica pasajera, la cual le permitió al régimen Castrista mantenerse. Es casi imposible ignorar los factores geográficos, como por ejemplo el hecho de que Cuba es una isla de territorio relativamente pequeño, por lo que es fácil de controlar y como no tiene países que le limitan directamente, aislarla del mundo exterior resulta pan comido.

Quisiera detenerme un momento y hacer énfasis en el factor “aislamiento”, como una tarea clave para el mantenimiento de los sistemas socialistas. Indiferentemente de si el “aislamiento”  es algo que se encuentre en libros de intelectuales marxistas o no, si observamos la historia, comprenderemos que el aislamiento es un medio para cegar a los individuos, un medio al que todos los gobiernos comunistas acuden tarde o temprano. Es por ello que el Muro de Berlín, por ejemplo, no fue ninguna casualidad.

El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba durante la década de los 60 tenía un propósito, el de castigar al totalitarismo y sus faltas con los derechos humanos. No permanecer neutral ante una situación como esta era la medida más lógica en aquel momento, la perspectiva de E.E.U.U. se resumía en: “no tendrás nada con nosotros hasta que no rectifiques”. Pero el régimen nunca rectificó. En lugar de ello, siguió recibiendo dinero de otros países de corte comunista, mientras que el pueblo Cubano permaneció cada vez más aislado y por ende cegado. Entonces no puedo evitar preguntar, ¿habrá sido este bloqueo uno de tantos factores que con el tiempo contribuyó al aislamiento de la Isla?, ¿Habrá sido peor el remedio que la enfermedad?

IMG_2802

La medida de Obama de reanudar relaciones diplomáticas con Cuba, ha generado una larga polémica. Muchos opinan que ahora E.E.U.U. contribuiría más al régimen, aunque lo cierto es que si evaluamos de qué va este nuevo acuerdo, no se trata de alimentar el poder de los Castro, ellos no recibirán dinero nadie tras este acuerdo (como si lo hicieron de Venezuela). Se trata solamente de dar apertura a una parte de lo que podría llamarse relación comercial.

Muchos replicarían en este momento, “Si el mercado está controlado por el gobierno entonces los Cubanos no se beneficiarán en nada”, es cierto, pero es un paso adelante en cuando al aislamiento que han vivido todos estos años.

Juan Ramón Rallo explicaba ayer:

“A mi entender, poner fin al embargo (aparte de una táctica política de quitarle argumentos a la tiranía cubana) equivale a permitir que entren alimentos y suministros básicos a un campo de concentración: sí, éste no es libre; sí, la mayor parte de los mismos serán rapiñados por los oficiales que controlan el campo de concentración; pero al menos a los pobres esclavos del campo de concentración cubano les llegará algo de todo lo que entre, aunque sea poco.”

A esto quisiera agregar, que para generar un cambio drástico en lo que puede ser la libertad de un país, no siempre se puede generar un vuelco de la noche a la mañana, a veces se necesitan de pequeños cambios que vayan generando uno significativo con el tiempo.

Ya será entonces trabajo de Estados Unidos, tomar las medidas de seguridad necesarias tras este acuerdo, pero eso es material para otra ocasión.

Una lección de Hayek en tiempos de caída en los precios del petróleo.

Hacía mucho tiempo que había leído el trabajo de Friedich Hayek llamado “El uso del conocimiento en la sociedad”, pero por mera coincidencia, me topé con esta lectura hace unos días y dediqué unos minutos a volverla a leer. Hubo una frase que particularme me llamó la atención y esta decía así:

“El todo actúa como un Mercado, no porque todos sus miembros tengan una visión de todo el campo, sino porque sus limitados campos individuales de visión traslapan suficientemente de manera que la información pertinente es comunicada a todos a través de muchos intermediarios”.

La razón que explica esto según Hayek, es que no todos los individuos somos capaces de manejar la totalidad de la información que nos rodea, en vista de que los usos que le damos a los recursos materiales que conocemos son para fines relativos que solo cada individuo conoce. Por lo que para resolver el problema económico que genera esta premisa, debe existir un sistema de precios que, de acuerdo a las reglas de la oferta y la demanda, pueda asignar un dato numérico a cada recurso, lo que le permitirá a todos los individuos conocer información que de otra forma no manejarían.

Con esta sencilla aseveración, Hayek nos hace inferir de inmediato, que los mercados reales son absolutamente incompatibles con las economías intervenidas. De hecho, para poder intervenir algo tan complejo como un mercado, se requiere de mucho poder, solo uno que una entidad como el Estado es capaz de obtener.

El gobierno de Venezuela, por ejemplo, ha hecho muy bien su trabajo interviniendo la economía en el país, y desde luego generando un destruccionismo crónico a todo lo que antes podría llamarsele mercado. Los burócratas a la cabeza siempre han visto a las economías libres como el peor enemigo para su sistema socialista.

Los burócratas venezolanos creyeron por un momento que podían manejar la totalidad del conocimiento referente al mercado, nacionalizaron el petróleo, establecieron un régimen de control de cambio, impusieron medidas de “precios justos” a los productores y comerciantes, fortalecieron las medidas arancelarias, y pare de contar. Las consecuencias fueron catastróficas para todos los venezolanos, aunque muy favorecedoras para el aparato estatal.

Ahora bien,  lo que nunca tomaron en cuenta, es que no podrían manejar toda la información referente al mercado mundial del Petróleo, del cual siempre han obtenido las ganancias para financiar su régimen socialista. Hace algunos años atrás no importaba manejar esta información, ya que la sobredemanda disparaba los precios favoreciendo notablemente al Estado. No obstante, la historia actual es todo lo contrario, ante la caída abrupta del precios del Petróleo, el aparato socialista tendrá que admitir de una vez por todas que no puede controlar la información total del mercado mundial, como si lo trata de hacer en Venezuela.

No conozco muy bien de que va la ley de atracción con el pensamiento de las que muchos hablan, pero lo cierto es que en el caso de este gobierno, después de tantos años de imaginarse al libre mercado como su peor enemigo, hoy de hecho, se ha tornado realmente en uno, ¿Ironía?

Permisos de maternidad: Una ley proteccionista muy discriminatoria

El otro día estaba conversando con alguien que trabaja tipo freelance, y esta me afirmaba que lo único que lamenta de su trabajo, era no recibir bonificaciones navideñas ni pago por utilidades en estas fechas. A lo que le respondí que si le servía de consuelo, no en todos los países la ley laboral funciona de esta manera. No existen bonificaciones extras de ningún tipo, ni siquiera por vacaciones, mucho menos permisos por maternidad, en donde a la mujer se le descuentan los días que se ausenta para dar a luz. Esto último sonó como una atrocidad a la persona, mientras que yo al contrario me quedé reflexionando.

La ley laboral, proteccionismo y discriminación.

En Venezuela, la ley obliga a las compañías a otorgar un permiso remunerado de seis meses y medio a todas aquellas empleadas embarazadas y que van a dar  a luz. Es decir, si eres mujer, acabas de firmar un contrato de trabajo y al día siguiente sales embarazada, no tendrías ni un año en tu puesto de trabajo cuando ya tendrías que ausentarte seis meses de él. Si por el contrario, eres la compañía, entonces te verías en la obligación de tener un puesto de trabajo vacío por medio año, cuyas funciones quedarán en el aire y por lo tanto deberás redistribuirlas entre otros empleados quienes ya tienen suficiente trabajo con sus propias funciones, y como si esto no fuera poco, ese puesto vacío devengará un salario mensual que por supuesto, la compañía debe pagar.

Yo soy mujer, y no tengo nada en contra de la maternindad, de hecho, la honro como unas de las cosas más valiosas que tiene el género. Pero si yo fuera una empresa que debe operar bajo estas condiciones, ciertamente me cuidaría de no contratar a ninguna mujer embarazada, ni con expectativas de tener hijos pronto. Después de todo ¿por qué habría de darle la oportunidad a alguien que deberá ausentarse por seis meses si puedo dársela  a otra persona que me garantiza mayor productividad/beneficio?.

No tengo ninguna constancia de que las empresas funcionen de esta manera en la realidad, pero de lo que si estoy segura es que si yo fuera una empresaria, tomaría las decisiones laborales de esta manera sin dudarlo.

Desde luego que esto es una premisa bastante discriminatoria, no solo hacia una raza sino hacia todo el género femenino, al que le ha costado siglos nivelar sus derechos con los del género masculino. Pero no queda duda de que lo que me incentiva como empresaria a discriminar, es una ley proteccionista que me el estado me impone. Suena bastante irónico, ya que entonces me doy cuenta que estas “leyes proteccionistas” terminan siendo incoherentes con los principios de no discriminación laboral, y además, el resultado que generan es todo lo contrario al proteccionismo que se busca, el cual en este caso se enfoca hacia la maternidad.

ancsa 005

Un punto de vista menos utilitario. 

De nuevo, no tengo nada en contra de la maternidad, ni mucho menos soy quién para determinar cuánto es el tiempo que debe pasar una madre con su recién nacido. Sin embargo, supongamos que la madre considera que no se quiere separar de su bebé,  en ausencia de un permiso de seis meses, sería mucho más fácil para ella tomar la decisión de renunciar a su trabajo y ser una madre de tiempo completo.

Claro que, no todas las madres pueden tomar una decisión como esta si no tienen al padre de su hijo siendo el sustento financiero, o si la base salarial no alcanza para que sólo uno lleve el sustento al hogar, lo cual es bastante común en Venezuela. Pero en ese caso sería mucho más fácil para ella conseguir trabajo y/o escalar a posiciones superiores en un futuro, en la ausencia de una ley proteccionista como la que discuto.

Me atrevo a afirmar que quizás la ausencia de esta ley proteccionista incentivaría a una mayor responsabilidad en cuanto a la reproducción y los embarazos no deseados. Del mismo modo, las mujeres se verían obligadas a establecer prioridades en su vida y planificarlas de mejor forma.  También se verían en la necesidad de buscar una manera de balancear el trabajo y la familia, antes de empezar a procrear, lo cual es perfectamente factible.

Muchos me discutirían en este momento que a eso no se le puede llamar libertad, por lo que quisiera recordar que cuando de tener hijos se trata, no sólo estamos hablando de los derechos de la mamá sino de los derechos del infante, quien no merece existir por accidente ni nacer bajo condiciones desfavorables. 

La persona freelancer con la que discutía y que mencioné al principio de éste artículo (quién por cierto era mujer), luego de escuchar todo esto concluyó afirmando lo muy afortunadas que eran las mujeres que trabajan freelance, a lo que yo le repliqué que más afortunadas aún eran aquellas que no tenían una ley proteccionista que les restara libertad directa o indirectamente.