Permisos de maternidad: Una ley proteccionista muy discriminatoria

El otro día estaba conversando con alguien que trabaja tipo freelance, y esta me afirmaba que lo único que lamenta de su trabajo, era no recibir bonificaciones navideñas ni pago por utilidades en estas fechas. A lo que le respondí que si le servía de consuelo, no en todos los países la ley laboral funciona de esta manera. No existen bonificaciones extras de ningún tipo, ni siquiera por vacaciones, mucho menos permisos por maternidad, en donde a la mujer se le descuentan los días que se ausenta para dar a luz. Esto último sonó como una atrocidad a la persona, mientras que yo al contrario me quedé reflexionando.

La ley laboral, proteccionismo y discriminación.

En Venezuela, la ley obliga a las compañías a otorgar un permiso remunerado de seis meses y medio a todas aquellas empleadas embarazadas y que van a dar  a luz. Es decir, si eres mujer, acabas de firmar un contrato de trabajo y al día siguiente sales embarazada, no tendrías ni un año en tu puesto de trabajo cuando ya tendrías que ausentarte seis meses de él. Si por el contrario, eres la compañía, entonces te verías en la obligación de tener un puesto de trabajo vacío por medio año, cuyas funciones quedarán en el aire y por lo tanto deberás redistribuirlas entre otros empleados quienes ya tienen suficiente trabajo con sus propias funciones, y como si esto no fuera poco, ese puesto vacío devengará un salario mensual que por supuesto, la compañía debe pagar.

Yo soy mujer, y no tengo nada en contra de la maternindad, de hecho, la honro como unas de las cosas más valiosas que tiene el género. Pero si yo fuera una empresa que debe operar bajo estas condiciones, ciertamente me cuidaría de no contratar a ninguna mujer embarazada, ni con expectativas de tener hijos pronto. Después de todo ¿por qué habría de darle la oportunidad a alguien que deberá ausentarse por seis meses si puedo dársela  a otra persona que me garantiza mayor productividad/beneficio?.

No tengo ninguna constancia de que las empresas funcionen de esta manera en la realidad, pero de lo que si estoy segura es que si yo fuera una empresaria, tomaría las decisiones laborales de esta manera sin dudarlo.

Desde luego que esto es una premisa bastante discriminatoria, no solo hacia una raza sino hacia todo el género femenino, al que le ha costado siglos nivelar sus derechos con los del género masculino. Pero no queda duda de que lo que me incentiva como empresaria a discriminar, es una ley proteccionista que me el estado me impone. Suena bastante irónico, ya que entonces me doy cuenta que estas “leyes proteccionistas” terminan siendo incoherentes con los principios de no discriminación laboral, y además, el resultado que generan es todo lo contrario al proteccionismo que se busca, el cual en este caso se enfoca hacia la maternidad.

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Un punto de vista menos utilitario. 

De nuevo, no tengo nada en contra de la maternidad, ni mucho menos soy quién para determinar cuánto es el tiempo que debe pasar una madre con su recién nacido. Sin embargo, supongamos que la madre considera que no se quiere separar de su bebé,  en ausencia de un permiso de seis meses, sería mucho más fácil para ella tomar la decisión de renunciar a su trabajo y ser una madre de tiempo completo.

Claro que, no todas las madres pueden tomar una decisión como esta si no tienen al padre de su hijo siendo el sustento financiero, o si la base salarial no alcanza para que sólo uno lleve el sustento al hogar, lo cual es bastante común en Venezuela. Pero en ese caso sería mucho más fácil para ella conseguir trabajo y/o escalar a posiciones superiores en un futuro, en la ausencia de una ley proteccionista como la que discuto.

Me atrevo a afirmar que quizás la ausencia de esta ley proteccionista incentivaría a una mayor responsabilidad en cuanto a la reproducción y los embarazos no deseados. Del mismo modo, las mujeres se verían obligadas a establecer prioridades en su vida y planificarlas de mejor forma.  También se verían en la necesidad de buscar una manera de balancear el trabajo y la familia, antes de empezar a procrear, lo cual es perfectamente factible.

Muchos me discutirían en este momento que a eso no se le puede llamar libertad, por lo que quisiera recordar que cuando de tener hijos se trata, no sólo estamos hablando de los derechos de la mamá sino de los derechos del infante, quien no merece existir por accidente ni nacer bajo condiciones desfavorables. 

La persona freelancer con la que discutía y que mencioné al principio de éste artículo (quién por cierto era mujer), luego de escuchar todo esto concluyó afirmando lo muy afortunadas que eran las mujeres que trabajan freelance, a lo que yo le repliqué que más afortunadas aún eran aquellas que no tenían una ley proteccionista que les restara libertad directa o indirectamente.

El hombre materialista.

Quizás uno de los argumentos más comunes que he escuchado en contra del capitalismo radica en lo materialistas que se vuelven los seres humanos al desenvolverse en dicho entorno. Si no usaban “materialismo” como el término clave, entonces utilizaban “consumismo”, exponiéndolo como la peor decadencia moral que puede tener un individuo. Pero, ¿Por qué esto representaría algo malo?, ¿Por qué tiene que ser malo querer un par de zapatos nuevos de vez en cuando?, ¿Qué hay de malo con aspirar a tener mejores cosas todos los días? de acuerdo a los críticos del capitalismo, porque “entonces tu vida girará entorno a cosas materiales, harás cualquier cosa por ellas y dejarás de valorar las buenas cosas que no se compran con dinero”.

Las raíces del argumento. 

Éste era un argumento que Marx apoyó hasta el final. De hecho, a Marx le gustaba decir que el hombre se había acostumbrado a adorar “ídolos falsos” que lo desconectaba de sí mismo como el creador, y obstaculizaban su contacto con la naturaleza. Para Marx, estos ídolos falsos podían ser cualquier cosa material, desde el dinero, prendas de vestir, objetos, hasta incluso, Dios y las religiones.

Lo cierto es que si analizamos la teoría de Marx con una mayor profundidad, podremos inferir que, en la escala de valoración subjetiva del hombre, lo material siempre valdría más que cualquier otra cosa que éste tenga que dar a cambio. Arrastrándo al individuo hacia un materialismo idólatra, que lo autoenajenaba. Entonces la solución que él proponía era bastante sencilla. Había que enmancipar al hombre de la autoenajenación. Pero ¿Cómo podríamos lograr esto?, pues eliminando la propiedad privada, haciendo una aplicación positiva del comunismo, como resultado final del socialismo.

Esto me causa bastante gracia, porque en un país como Venezuela, el Gobierno se ha encargado de emancipar al hombre de la autoenajenación. Al empresario avaro que le cobra precios caros al pueblo, le ponen precios con márgenes inferiores a los de sus costos de producción. Al pueblo materialista que compra y compra, debe acostumbrarse ahora a sólo comprar lo necesario (más aún si hay escasez de productos porque ningún empresario quiere producir para perder). Pero el resultado de todo esto, es una sociedad inclusive más materialista aún.

El resultado de la emancipación. 

Daka es una tienda de electrodomésticos muy grande situada en las ciudades más importantes de todo el país. Antes solía vender una gran cantidad de productos con más o menos alguna variedad, este año sólo logró tener en sus anaqueles laptops y licuadoras, para las cuales había que dar un número de identificación al momento de la compra, ya que no permitían que compraras cierta cantidad. No sé que pasó este mes, pero resulta que lograron surtir sus anaqueles nuevamente con televisores, lavadoras, secadoras, neveras, y demás. No bastó un día para que la gente se pusiera a acampar en la cola. Si, con carpas y baños portátiles, para poder obtener el turno de entrar a comprar un televisor pantalla plana.

Entiendo que quieras tener equipos modernos en tu hogar, pero en tu escala de valoración subjetiva, ¿Un televisor vale más que hacer una cola de días en una carpa?, ¿Un televisor vale más que tu dignidad?, ahora bien, ¿No es eso lo mismo que adorar a un ídolo falso?, ¿No es eso un materialismo de la peor decadencia moral? Es en este punto en donde evidencio que aquella emancipación de la que Marx tanto nos hablaba, solo vuelve al hombre más materialista hasta el punto de cambiar su dignidad por ello.

Es aún peor cuando se tratan de bienes de primera necesidad, como la leche, jabón o shampoo, en donde las personas se ven obligadas a pasar horas en una cola, sólo por la necesidad de comprarle pañales o leche a su bebé. Cambian su dignidad no porque quieran, sino por pura necesidad.

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Caos en frente de Daka. Fotografía tomada el día 28 de Noviembre del 2014.

El hombre materialista.

En Venezuela no existe el capitalismo, la empresa privada esta casi extinta y la escasez de bienes es impresionante. Pero no conozco a un hombre más materialista que el venezolano, no por vanidoso, sino porque su vida se centra las 24 horas del día, los siete días de la semana, en algo material.

Las conversaciones comunes del día a día se tratan de lo que se consigue o no se consigue, de que si el dinero alcanza o no alcanza, de la inflación, de la devaluación, de la gasolina, y pare de contar. Tal cual una obsesión colectiva.

Repasemos nuevamente el argumento de los críticos del capitalismo, en cuanto al hombre materialista: “está mal porque tu vida girará entorno a cosas materiales, harás cualquier cosa por ellas y dejarás de valorar las buenas cosas que no se compran con dinero”. Lo cierto es que, en una sociedad en donde exista una economía de libre mercado, y por ende exista el capitalismo, el hombre al menos tendrá otras cosas en qué pensar salvo en bienes materiales.

Análisis histórico del Programa Nuclear de Irán y panorama actual

Nadie imaginaba lo que se podía obtener de la simple manipulación de un átomo, posiblemente tampoco lo imaginaron los primeros científicos que empezaron a jugar con los efectos radioactivos a finales del siglo XIX. Pero lo cierto es que poco a poco la humanidad ha ido asimilando la gran cantidad de usos, que para bien o para mal, se puede obtener de la energía nuclear.

Después de casi todo un siglo en que el mundo ha tenido la oportunidad de ahondar más en el desarrollo de la energía nuclear, los resultados que se han obtenido de ella han sido extremadamente beneficiosos o increíblemente catastróficos, pero nunca nada en el medio del espectro.

Generar suficiente energía eléctrica para mantener a un país funcionando sin la necesidad de utilizar combustibles fósiles o petróleo es algo bastante atractivo, y como si no fuera poco, a sabiendas de que una cantidad muy pequeña de uranio (combustible principal) puede representar un costo del 20% en relación a la energía que se va a generar, vuelve la idea más atractiva aun.  Adicionalmente el uso de energía nuclear se reduce los gases contaminantes ya que evade el uso completo de combustibles fósiles,  por lo que de una forma u otra, la energía nuclear contribuye a la ecológicamente al planeta (si no ocurren accidentes, claro).

Pero como el espectro muestra dos caras, una muy buena y otra muy mala, no podemos ver la realidad obviando la que no queremos ver, y es que la energía nuclear también ha causado desastres catastróficos cuyas secuelas radioactivas hacen que la recuperación del desastre sea aún más difícil. Muchos ya habrán escuchado hablar de Chernóbil y Fukushima, que sólo fueron catástrofes accidentales, pero el gran mensaje que dejaron las bombas de Hiroshima y Nagazaki, es que la energía nuclear también puede ser usada con fines bélicos, es decir, para hacer el mal de forma intencionada.

Es por esta razón que muchos países en el mundo han suscrito tratados como el de la No Proliferación de Armas Nucleares (Nuclear Non-Proliferation Treaty  NPT), y a su vez la ONU como Organización Intergubernamental se basa en la rendición de cuentas que genera la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), para hacer seguimiento de todos aquellos países que desarrollan energía nuclear, independientemente de cuales sean sus respectivos fines.

En teoría son un grupo reducido de países los que tienen permitido poseer armas nucleares, y esto se debe a que ya habían realizado un ensayo nuclear antes suscribir el NPT. Estos países son E.E.U.U., Reino Unido, Francia, Rusia y China, los mismos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero en la práctica existen otros países que desarrollan tecnología nuclear y que no han firmado este tratado nunca jamás.

Lo cierto es que en el panorama mundial actual y de hace unos cuantos años, tener energía nuclear es sinónimo de posicionamiento internacional y poder. Un gobernante que apuesta por la energía nuclear, no sólo podría garantizar beneficios energéticos increíbles a tu población, sino que también estaría posicionado en el contexto bélico a su nación para ofender o defenderse de la manera más fuerte, en caso de que fuese necesario. Si yo fuese un gobernante estatista, consideraría apostar por la energía nuclear para mi país sin duda alguna.

Análisis histórico del Programa Nuclear de Irán.

El último Shah de Irán fue un gobernante con esa visión, independientemente de cuáles fueron sus fines con la energía nuclear para la década de los 50, el Programa Nuclear de Irán contó con el apoyo de Estados Unidos en aquel momento, como parte del programa “Átomos por la paz”. Posteriormente en la década de los 70, Irán y Estados Unidos ya tenían un programa llamado U.S. – Irán Nuclear Cooperation, que más tarde les permitiría compra una facilidad para la extracción de plutonio, el cual desde luego les permitió manejar grandes cantidades de este material para finales de la década.

Suena muy extraño asimilar este hecho a sabiendas de que el Programa Nuclear de Irán ha sido fuertemente atacado por Estados Unidos en los últimos años. Si observamos los hechos históricos, entenderemos que fue un suceso en específico el que redefinió la historia de este Plan Nuclear (y quién sabe si sus fines también). Fue la Revolución Iraní y la caída de la monarquía del Shah en 1979, lo que causó que Estados Unidos y muchos otros países como Francia le dieron la espalda a este Plan Nuclear,  con una posición que conservarían hasta la actualidad. Entonces nace la gran pregunta ¿qué salió mal?,

El cambio en el panorama de ideas políticas que provocó la Revolución de 1979, fue lo que salió mal.

Si bien es cierto que Mohamad Reza Pahlavi, el último Shah de Irán se caracterizaba por mantener un régimen totalitario, que atraía mucho descontento popular, su reinado de corte laico parecía no tener problema alguno con Occidente, lo que indicaba que el Programa Nuclear realmente podía ser usado para fines energéticos. Mientras que el Ayatollah Khomeini, quien lideró la Revolución Iraní del 79 y fundó el Estado Islámico de Irán, estableció una serie de reformas políticas que se basaban en instaurar la Sharía (Ley Islámica), y detener la occidentalización que ya se había dado en el país.

El Ayatollah quiso detener la occidentalización en Irán en todos los aspectos, salvo en el ámbito nuclear. Quizás esto haya una de las pocas cosas que el Sha y el Ayatollah Khomeini tendrían en común, puesto que los planes de continuar con el Programa siempre se mantuvieron en pie a pesar de la Revolución, solo que ahora ante los ojos de Occidente, brindar el apoyo nuclear a Irán podría ser tan riesgoso como presenciar los resultados del espectro negativo del armamento nuclear.

Seguramente el hábil lector se preguntará, y ¿qué tiene que ver la detención de la occidentalización en un país con la utilización de tecnología nuclear para fines armamentísticos?, En teoría nada, de hecho si tomamos el término Occidente como sinónimo de desarrollo, esta premisa sería contradictoria. No obstante, en el caso de Irán la historia ha comprobado que al alejarse de Occidente y centrarse en un ideología fundamentalista, han adquirido intereses políticos que pretenden alcanzar por medio del uso sistemático de la violencia.

Es un hecho fehaciente que la organización política Hezbollah instalada en el Líbano, recibe financiamiento y armamento del gobierno de Irán. Además de ser una organización política, Hezbollah también posee un brazo armado al cual se le atribuyen atentados terroristas realizados en Argentina, como si no fuera poco, investigaciones de grupos de inteligencia aseveran que la red de Hezbollah tiene un alcance internacional, la cual guarda relación con guerrillas armadas y cárteles de droga.  Con esto no pretendo insinuar nada, sino mostrarlo como una evidencia de los medios por los cuales el gobierno de Irán obtiene sus fines.

Ahora bien, a pesar del apoyo casi inexistente con el que contó Irán para ejecutar su Programa, y las dificultades que la Guerra del Golfo representó para el país al finalizar la década de los 80, estos eventualmente continuaron con su plan rindiéndole cuentas a la AIEA.

Panorama Actual. 

Para el año 2009 uno de los principales contribuyentes de este Programa fue Venezuela, anunciado por el mismo Hugo Chávez, a lo que muchas reportes sugerían que esta alianza estratégica ayudaba a Irán a obtener uranio, evadiendo las sanciones económicas que Estados Unidos había impuesto previamente. En el año 2011, uno de los informes de la AIEA mostraba que Irán había adquirido información sobre cómo metalizar el uranio para fabricar una bomba atómica, lo que generó sanciones por parte de Estados Unidos y diversos organismos internacionales.

A pesar de las sanciones e inspecciones de la AIEA, hace dos días Rusia anunció la construcción de ocho reactores nucleares en Teherán –noticia que motivó la redacción de este artículo-. La noticia de BBC resaltaba que el proyecto generará reportes de las inspecciones de la Agencia, lo cual no debería significa mucho motivo de tranquilidad para la Occidente.

Solo el tiempo nos dirá si los pronósticos negativos de E.E.U.U tuvieron la razón, o si siempre hemos juzgado mal a Irán, pero sólo observando la historia y la magnitud de lo que significa desarrollar tecnología nuclear, pareciera muy simple encajar las piezas del rompecabezas.

Lo cierto es que mientras pasa el tiempo, es cada es más evidente que las sanciones por medio de organismos internacionales no serán un método efectivo para detener los aparentes fines negativos que este Programa Nuclear pueda tener.

El problema de estos métodos diplomáticos para sancionar países, es que fueron creados por naciones que se rigen bajo un imperio de ley en el seno de un organismo intergubernamental, por lo tanto esperan que todos los demás países en el mundo se rijan bajo las mismas implicaciones. Esperan que un castigo por romper un acuerdo contractual pueda reivindicar al mismo, pero todo esto resulta en vano, porque en un país en donde no hay diferencia entre ley, religión y política, no se le puede dar un tratamiento a los acuerdos bajo los medios de la razón. Con este argumento no justifico que se deban utilizar métodos coercitivos como la guerra o la violencia sistemática en su lugar, pero si pretendo evidenciar la inutilidad que los Organismos Internacionales cuando se trata de mediar en conflictos tan complejos.

Deformaciones morales del venezolano promedio.

Del lugar de donde vengo, estamos acostumbrados a ver personas y niños pobres en las calles pidiendo dinero todos los días, es algo tan común, que  la mayoría de la gente ha dejado de preocuparse por el tema, han perdido la capacidad de asombro e incluso, consideran que darles dinero es algo malo ya que terminamos contribuyendo más a su pobreza.

Hace poco estaba entrando en una farmacia de mi ciudad, y en la entrada me encuentro a una mamá con su hijo, ambos con muy mal aspecto pedían dinero, a lo que mucha gente les ignoraba. Cuando me tocó pasar a mí, la mama con cara de desesperación me pidió que le ayudara a comprar una mezcla de cereal procesado para alimentar a su niño, debo admitir que me rompió el corazón, porque después de todo ella no me estaba pidiendo dinero, sólo me estaba pidiendo alimento, de forma directa y tangible.

Una vez en la farmacia y después de varias dudas, compré el alimento el cuál le entregué al salir. Pero para mi sorpresa la cara de la mujer cambió al entregarle el cereal en cuestión, su semblante de desespero pasó a ser uno de vileza, como si todo hubiese sido un juego y ella me hubiese ganado, aun así me dio las gracias con una gran sonrisa pícara en la cara.

Luego de eso no pude evitar pensar en esa reacción, por lo que llegaron muchas preguntas a mi mente: ¿Realmente necesitaba alimentar a su hijo?, ¿me habrá manipulado?, ¿y si sólo quiere revender ese cereal? (lo cual es una práctica muy común aquí), ¿Habré hecho mal al comprárselo?  En lugar de sentir que ayudé a alguien, sentí que se aprovecharon de mí. Entonces concluí que no era mi problema lo que ella haría con el alimento y decidí que debía  parar con las preguntas.  Instantáneamente me sorprendí cuando asimilé todos los juicios que yo misma había ejercido sobre la mujer e incluso sobre mi misma, por haber hecho lo que mi instinto me dijo que hiciera en ese momento.

Independientemente de si hice bien o mal a la mujer, de si contribuí o no a su pobreza, debo reconocer que lo que quise hacer como un acto de caridad terminó siendo para mí un acto de juicio, y me asombré sobre cómo es que cada vez nos cuesta confiar en otra persona porque vemos el oportunismo en todos lados.

He escuchado millones de veces que el gran problema que vivimos se debe a nuestra cultura, pero considero que atribuirle la causa a esta variable es ver el problema desde la perspectiva errada, puesto que la cultura que hoy tenemos no es una causa sino una consecuencia de lo que hemos tenido, o mejor dicho, de lo que nunca hemos tenido como el estado de derecho, y de lo que estamos dejando de tener, como la propiedad privada.

En carencia de estas dos vertientes esenciales, emergerá el oportunismo del superviviente más fuerte, así como los animales de la selva. De ello nacerá una cultura de oportunismo que todos repudiaremos y juzgaremos, pero que lamentablemente no seremos capaces de cambiar porque siempre la veremos como una causa y continuaremos ignorando a la verdadera y legítima.

Si no nos hubiese faltado el estado de derecho y la propiedad privada, posiblemente hoy no tendríamos prejuicios sobre si los demás se aprovechan de nosotros o no, porque no existiría gente que quisiera aprovecharse. Pero de lo que si estoy segura, es que la pobreza no abundaría en las calles porque en lugar de estar en un entorno en donde se luchar por sobrevivir como en una selva, estaríamos en uno de mayor cooperación mutua, en donde existe un respeto por los acuerdos contractuales, las leyes y la propiedad privada.