¡Estoy de vuelta!

IMG_4373

¡Hola!

Finalmente he regresado, después de tres largos meses de ausencia, estoy muy feliz de estar de vuelta. No solo porque extrañaba escribir, sino porque algo que comencé como un pequeño pasatiempo, ha cumplido su primer año en Agosto. A pesar del poco tiempo y de que no subo mis posts con una frecuencia específica, ya hay muchos de ustedes esperando por el siguiente.

Como todo proceso evolutivo, estos últimos dos meses han sido para reencontrarme con mis ideas y oxigenar mi creatividad. Me propuse re-diseñar el blog y empezar a escribir de otros temas que -a parte del libertarianismo- también ocupan mucho de mi interés.

Pero si hay algo que no podía hablar por acá, y que sin duda ha llamado muchísimo mi atención entre los libertarios a mi al rededor, es el tema de la inmigración. Pareciera que todos tienen algo que decir al respecto, pero lo más sorprendente son las disparidades en la opinion pública que he podido evidenciar. Es por ello que me propuse editar y actualizar un artículo que había escrito hace unos meses sobre este tema, justo luego de presenciar una charla de Christopher Freiman en el seminario de Verano del Institute for Humane Studies.

Eran muchas las ansias que tenía por escuchar aquella charla, una vez que mire el programa del seminario. Cuando por fin llegó el momento, nunca olvidaré las palabras de Chris al comienzo: “A los libertarios debería importarles el tema de inmigración tanto -o más- como la legalización de drogas u otros temas que a los que si se da mucha importancia”.

A pesar de que mi aspecto conservador me dificulta visualizar a todos los países con fronteras abiertas (especialmente en este momento de la historia), debo decir que esta ponencia me llevo a un nivel de reflexión del que antes no había estado ni cerca.

El resultado fue un largo proceso de reflexión e investigación, que terminó en un artículo un poco largo como para publicarlo de una sola vez. Por lo que resolví subirlo en distintos fragmentos, dentro de una misma serie.

Es por ello que si eres uno de esos antiguos lectores del blog o si a penas estás llegando a mirar, debo decirte que me pondré un poco repetitiva con el tema durante los siguientes artículos y que espero de todo corazón no aburrirte.

De cualquier manera, gracias por visitar PDL, pero sobretodo:

¡Bienvenido de vuelta!

Donald Trump & Make America Great Again.

Estaba trabajando en un artículo que tenía previsto publicar el fin de semana, pero a penas escuché el discurso de Donald Trump anunciando su candidatura a las elecciones presidenciales del 2016 por el partido republicano, no pude resistirme a escribir mi opinión.

Siempre he considerado que Donald Trump es una persona totalmente awesome. Fue la primera temporada de su reality show la que quizás me inspiró cierto interés por una carrera en negocios. A diferencia de muchas personas, su arrogancia nunca ha sido motivo para detestarlo porque después de todo, si has logrado todo lo que él ha logrado, eres libre de elegir sentirte superior mientras eso no implique humillar a alguien más. Desde luego que la palabra humillación puede estar sujeta a muchas interpretaciones subjetivas, pero para efectos de este análisis, trataremos el término humillación bajo el contexto de violación de derechos.

Cuando te desenvuelves en un mercado libre, regido bajo un marco de ley, es difícil que tu arrogancia pueda pasar por encima de otros. Los intercambios comerciales, es decir, la compra y venta de bienes y servicios, dependerán del previo consentimiento de las partes y no requerirá métodos coercitivos en donde se violan los derechos de los otros. Todo se trata de un intercambio voluntario y de no ser así, entonces no estamos hablando de un mercado realmente libre.

Pero cuando te desenvuelves en el aspecto estatal, los intercambios no se hacen de forma voluntaria. El estado tiene la potestad de recaudar impuestos de sus ciudadanos -lo quieran o no-, para luego invertirlo en fines destinados a un bien común. Básicamente un grupo de personas decide cuánto de tu dinero necesitan, cuándo y cómo usarlo. En este sentido, es muy probable que tu arrogancia pueda resultar fatal. Cualquier libertario promedio sabe que esta teoría no me la inventé yo.

Donald Trump pareciera ser un futuro político de buenas intenciones, alguien que quiere devolver a Estados Unidos a la cima del mundo bajo el slogan Make America Great Again y eso suena magnífico. El problema es que no solo promueve esos fines desde su arrogancia característica, sino que también los acompaña de un complejo de inferioridad. Por lo que no sería una sorpresa observar que para alcanzar estos fines, Trump apelará a un estado grande y de planificación centralizada. Entonces viene una vez más la pregunta, ¿el fin justifica los medios?

Cualquiera pensaría que si Trump es tan buen empresario, podría ejecutar una excelente gerencia en un país. El problema es pensar que un país y una empresa se manejan de la misma forma. Manejar una empresa significa perseguir un beneficio exclusivo. Manejar un país significa asegurar los derechos naturales de los individuos -para que ellos puedan perseguir su propio beneficio exclusivo-. Si haces que un país entero tenga un mismo fin y lo persiga de manera sistemática (como lo haría una empresa), entonces en algún momento te verás obligado ser colectivista y pasar por encima de los derechos de alguien. Después de todo, cualquier país con un estado grande o socialista / comunista persigue un fin también, y si para alcanzar dicho objetivo es necesario restarle libertad a otros, créanme que los burócratas no lo pensarán dos veces. Empresas y países, no son la misma cosa.

Otros también pensarían que si Trump es un empresario que está en contra de los impuestos, entonces significa que si llega a ser presidente reducirá la carga tributaria para todos los ciudadanos. No obstante, yo me pregunto cómo pensarán que financiará las Fuerzas Armadas que tanto desea para Estados Unidos, sin una carga tributaria igual o mayor a la actual.

A pesar de que no estoy muy convencida de cuan conveniente sea tener a Donald Trump de presidente, sigo pensando que es un hombre muy cool, por lo creo que merece la pena al menos observar la agenda de su próxima campaña. Quién sabe, quizás yo pueda estar equivocada.

Este artículo fue escrito y publicado antes del escándalo de Trump con los inmigrantes de E.E.U.U.