El tercer mito de los efectos económicos de la inmigración.

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En el artículo anterior, hemos discutido sobre los efectos económicos de la inmigración versus las percepciones del público en general, tocando aspectos como los del desempleo y la reducción de salarios. Sin embargo, aún nos quedó un argumento pendiente, y es el del aumento del consumo de bienes y servicios públicos.

La percepción general de este problema es que mientras ingresan más inmigrantes a un territorio con bienes económicos que, por naturaleza son escasos, la demanda de estos crecerá y con esto los precios también. Michael Huemer tiene una manera muy efectiva de explicarlo con el ejemplo de Marvin y Sam:

Como antes, Marvin planea entrar al mercado a comprar comida para sobrevivir. Debido a sus circunstancias económicas, Marvin deberá comprar el pan más barato que haya en el mercado. Sin embargo, la hija de Sam también planea ir al mercado un poco más tarde ese día, para comprar el mismo pan. La oferta de este pan es usualmente baja, así que su existencia puede agotarse justo después de la venta de Marvin. La hija de Sam podría comprar un pan más caro, pero ella prefiere no hacerlo. A sabiendas de esto, Sam teme que si Marvin entra al mercado, su hija tenga que pagar un precio ligeramente más alto por el pan, de lo que a ella le gustaría. Para prevenir que esto ocurra, él aborda a Marvin en el camino, y físicamente lo retiene de su entrada al mercado, ¿es la acción de Sam permisible?

Michael Huemer – Social Theory and Practice.

Supongamos que en lugar de hablar de bienes o servicios privados, hablamos de bienes y servicios públicos. Los inmigrantes no sólo llegan para aumentar la demanda de bienes sino también para aumentar la demanda de educación, salud, y cualquier otra cosa que el Estado provea, generando la percepción de que los nativos deban pagar más impuestos. Este es el argumento que siempre escuchamos y el que Caplan describe como parte de la desgracia calva, en su teoría del sesgo anti-extranjero.

De acuerdo al American Immigration Council, los inmigrantes cada año contribuyen en unos $90 a $140 billones en impuestos federales, estatales y locales. Asimismo, exponen que los inmigrantes indocumentados también han contribuido con unos $20 billones desde 1990 a 1998. Lo más curioso es que dentro de las cifras que muestran, el 70% de los inmigrantes llegan a una edad cumbre de trabajo, lo que significa que el Estado no ha gastado mucho en la educación de los mismos.

Volviendo al ejemplo anterior, a pesar de que Sam tiene las mejores intenciones de proteger a su hija, es necesario considerar que el daño que le causa a Marvin por impedirle su entrada al mercado es quizás aún peor, y es que, como afirma el mismo Huemer, los individuos siempre emigran forzosamente de su país natal para huir de condiciones de miseria. Por lo que quizás resulte más sencillo aceptar el beneficio que tienen para dar a la economía.

Inmigración y economía: dos mitos que nunca pararemos de escuchar.

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En términos de balanza de pagos, la inmigración no es un problema. Si un inmigrante se muda de ciudad de México a Nueva York, y gasta sus ahorros en su nuevo país de residencia, la balanza comercial no cambia. Aún así, el público observa a la inmigración como una desgracia calva: pérdida de empleos, salarios mínimos reducidos y servicios públicos consumidos.

-Bryan Caplan. El Mito del Votante Racional.

Estos tres argumentos mencionados por Caplan son quizás, los que más escuchamos de personas, medios de comunicación y politicos que están a favor de regulaciones en cuanto a inmigración. Es por ello que en el artículo de hoy, compartiré una reflexión sobre dos de los argumentos que conforman la “calva desgracia”.

INMIGRACION Y REDUCCION DE OPORTUNIDADES DE EMPLEO.

Que los inmigrantes reduzcan las oportunidades de empleo a los nativos es algo que he escuchado un sin fin de veces. Sin embargo, pareciera que al observar la opinion de los expertos, nos encontráramos con argumentos totalmente opuestos. Michael Huemer afirma que los economistas están muy cerca de un punto de vista unánime, en cuanto a que la entrada de inmigrantes en el Mercado de trabajo de Estados Unidos ha sido positivo. En este sentido, hace referencia a un estudio realizado por Julian Simon y Stephen More, en donde aplicaron una encuesta a 27 economistas respetados (previos miembros del American Economic Association o del President’s Council of Economic Advisors), de los cuales 22 opinaron que los efectos de la inmigración en el siglo XX han sido muy favorables para la economía americana, y los cinco restantes respondieron que había sido ligeramente favorable.

¿Entonces por qué todo el mundo pareciera opinar lo contrario?, Porque todos los bienes económicos son escasos. Al ser el empleo un bien escaso, la necesidad de supervivencia se vuelve más fuerte. Entonces es prácticamente irresistible –como afirma Alan Blinder- culpar a los inmigrantes, aquellos que están llegando, que no pertenencen, de robar empleos.

Lo cierto es que mientras los inmigrantes hacen que nuestra necesidad de supervivencia y preservación se vuelva más fuerte, también endurecen la competencia, generando un efecto de profesionales mucho mejor preparados que en generaciones anteriores. Pero más allá de esto, también traen un beneficio que muchas veces pasamos desapercibido.

Bryan Caplan explica que “el comercio en el Mercado de trabajo es el mismo que en el de bienes. Mientras las madres americanas capacitadas regresan a sus trabajos, pueden contratar a niñeras Mexicanas”. Esto no significa que los mexicanos/Inmigrantes no puedan ser profesionales capacitados. Lo que Caplan nos afirma con esto, es que si existe un intercambio beneficioso para ambas partes que termina siendo positivo para la economía.

INMIGRACION Y REDUCCION DE SALARIOS.

El segundo mito detrás de los argumentos de la “calva desgracia” es la reducción de los salarios tras la inclusión de inmigrantes en el mercado laboral. La historia detrás de todo esto es sencilla. Cuando en un país el gobierno establece un salario mínimo, todas las empresas están forzadas a pagar al menos, ese salario a sus empleados. No obstante, la empresa es libre de pagar aún más –o muchísimo más- que el salario mínimo, dependiendo de cuánto valore el trabajo ejercido por el empleado.

Si un inmigrante entra al mercado laboral de un país nuevo, entonces es posible que se vea forzado a aceptar un pago igual o muy cercano al salario mínimo, ya que a diferencia del nativo, quizás no tenga los recursos para buscar un trabajo que le ofrezca un sueldo más alto, quizás mudarse de país ha acabado con sus ahorros y necesita un trabajo rápido, o tal vez su permiso de trabajo haya sido asignado para trabajar en esa empresa que sólo puede pagar no más que el mínimo que establecido por la ley.

Por otro lado, es posible que la empresa no pueda costear salarios más altos y por eso haya decidido contratar al inmigrante en lugar del nativo (quién de seguro aspirará más que el mínimo). Es posible también, que la empresa ofrezca salario mínimo porque no sepa valorar el empleo que oferta, y solo se guíe por los parámetros gubernamentales. Cualquiera que sea la razón, el efecto que esto causa en el mercado es que los salarios bajen de forma gradual, en vista de que como hay más inmigrantes que están dispuestos a recibir salarios iguales o cercanos al salario mínimo, entonces cada vez menos empresas estarán dispuestas a pagar salarios más altos. Desde luego que esto también afectará a los nativos, quienes no podrán cobrar tan alto como antes lo hacían.

A simple vista, es sencillo culpar a los inmigrantes de este efecto económico. Sin embargo, es la asignación de un salario mínimo lo que hace que los nativos no puedan competir con los bajos salarios que los inmigrantes si están dispuestos a aceptar. Imaginemos por un momento que vivimos en un país en donde no hay salarios mínimos, y que los inmigrantes se integran al mercado laboral como cualquier otro nativo, ¿acaso no estarían estos inmigrantes dispuestos a cobrar lo que el mercado ha establecido libremente?, ¿tendrían los nativos que conformarse con salarios más bajos con tal de competir en el mercado laboral?

Si has respondido que no a estas dos preguntas, entonces podrás entender la siguiente idea. Puede ser cierto que la entrada de inmigrantes en el mercado laboral, conciba un efecto negativo en los salarios en general, sin embargo, es un error ver esto como la causa del problema. De hecho, es más bien la consecuencia de que haya una regulación estatal sobre cuánto puede un empleado aspirar a cobrar por su labor, o cómo debe valorar la empresa el trabajo de sus empleados.

El tercero de los mitos mencionado por Caplan, es el de la inmigración y el consumo de los servicios públicos, pero ese lo dejaré para el siguiente post.

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Inmigrantes y criminalidad: El mito que los políticos tratan de hacernos creer.

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Digamos que el espectro de opinion pública en el tema de inmigración podría resumirse de la siguiente manera, a un extremo están los que piensan que todos los individuos deben ser libres de buscar un mayor bienestar de acuerdo a su propia escala de valoración, y por ello deben ser libres de innmigrar como mejor puedan. A otro lado están los que optan por una postura más proteccionista, y que piensan que cualquiera que llegue a amenazar paz de los nativos de su territorio debe ser expulsado, por lo tanto la inmigración al poder convertirse en un completo problema debe ser completamente regulada.

A simple vista, pareciera que ambas posturas fuesen completamente contrarias. Sin embargo, ambas proponen la defensa de una idea de libertad como la conocemos. Bajo esta premisa, cualquier inmigrante debería ser libre de buscar su propia felicidad en un territorio nuevo (como Marvin, quien solo buscaba comida), siempre y cuando no interfiera de forma negativa con los nativos que ya residen en dicho territorio.

El problema real dentro de este parámetro de opinion, es poder determinar qué problemas son los que realmente deben ser adjudicados a los inmigrantes. Ya que muchas veces nos dejamos llevar por percepciones y no por la verdad.

Las percepciones no son más que una reacción a un estímulo que nos permite hacer una interpretación de la realidad. Si dicho estímulo esta basado en una mentira, entonces posiblemente desarrollemos una perspectiva falsa de algo que estamos convencidos de que es real. Eso, es exactamente lo que ocurre con Donald Trump y su vision sesgada de los inmigrantes.

Bryan Caplan, en su teoría sobre las creencias sistemáticamente sesgadas de economía, define al sesgo anti-extranjero como la tendencia a subestimar los beneficios económicos de interactuar con extranjeros. Irónicamente, ocho años atrás describió al típico estereotipo del empresario quien considera que todos los problemas económicos de Estados Unidos se resolverán haciendo un bloqueo naval a Japón y construyendo un “muro de Berlin” en la frontera con México. Acaso, ¿no este un diálogo conocido en el discurso de Trump?

Trump ha ganado muchísima popularidad en su candidatura en los últimos meses, no solo por hacer públicas sus intenciones de construir un muro entre E.E.U.U y México, sino también por culpar a los Inmigrantes Mexicanos de traer crimen y acaparar trabajos.

Curiosamente, un estudio reciente del American Immigration Council, asegura el índice de inmigrantes ilegales que ingresaron a Estados Unidos desde 1990 a 2003, aumentó de 3.5 millones a 11.2 millones, y que durante ese mismo período, el FBI reporto que los índices de criminalidad cayeron en un 48% en cuanto a robo y asesinatos, mientras que los crímenes relacionados a violación de propiedad cayeron un 41%.

En ese mismo estudio, el AIC comprueba que los Inmigrantes están menos propensos a engancharse en comportamiento criminal o de estar tras las rejas, en comparación a los nativos latinoamericanos. El mismo organismo atribuye esto al hecho de que, bajo la poca protección legal que pueden tener los inmigrantes ilegales, estos buscan en mayor medida no meterse en problemas.

Pero lo cierto es que independientemente de la causa de estas estadísticas, es imposible no cuestionarnos si realmente Trump nos está hablando de un problema cuya magnitud realmente es tan grande como él la expone. Claro que la criminalidad existe, pero ¿realmente debe asociarse a los inmigrantes con ese problema?, Asimismo, está claro que el narcotráfico existe, pero este tema es otra tela para cortar.

Hacerle creer a un grupo de personas que algunos problemas son más graves de lo que son, o que si quiera dichos problemas existen, es algo típico de los políticos que pretenden volverse necesarios para un país. No es una sorpresa que este sea el caso de Trump, esto era obvio desde que anunció su candidatura presidencial. Lo grave del asunto es el debate que ha generado en los últimos meses, que sin duda podría causar una deformación en el mundo de las ideas de un país fundado sobre parámetros de libertad.

 

¿Es realmente la inmigración un derecho?

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Marvin esta desesperado por conseguir comida. Quizás alguien se ha robado su comida, o quizás un desastre natural ha destruído sus cosechas. Marvin está en peligro de morir de hambre. Afortunadamente, él tiene un plan para remediar el problema: él caminará al mercado local, en donde comprará algo de pan. Asuma que en la ausencia de interferencias externas, este plan será exitoso: el mercado está abierto, y allí hay gente que estará dispuesta a intercambiar comida con Marvin por algo que él tiene. Otro individuo, Sam, está al tanto de todo esto y está vigilando a Marvin. Por alguna razón, Sam decide detener a Marvin en su camino hacia el mercado, previniendo forzosamente que Marvin llegue. Como resultado, Marvin regresa a casa con las manos vacías, en donde muere de hambre.

– Social Theory and Practice – Michael Huemer.

¿Realmete existe un derecho a Inmigrar? Es la pregunta que nos plantea Michael Huemer en el trabajo cuyo fragmento cité previamente. Exponiendo el ejemplo de Marvin y Sam, pero no sin antes hacer una aclaratoria de que su cuestionamiento va dirigido al hecho de que el estado le niegue a individuos comunes la entrada a un país, excluyendo completamente a terroristas y fugitivos de la ley.

El término en el que más se enfoca para defender su argumento son los derechos de prima facie, que se traducen del latín primera vista. Significan todas aquellas atirbuciones aparentes que tiene un individuo o situación en observación inicial, y que pudiesen cambiar bajo consideraciones posteriores.

En el ejemplo expuesto, Marvin quería obtener comida por medio de un intercambio. A primera vista, el ejercicio de su acción no pretendía afectar a ningún residente del Mercado. Es por ello que al momento en que Sam lo detiene, ejerce una acción coercitiva que causa un daño directo a Marvin. Esto es lo que Huemer identifica como una violación a los derechos prima facie de Marvin, una violación a sus derechos negativos.

Es claro que bajo este simple ejemplo, Huemer pretende explicar por qué las políticas de inmigración son coercitivas y violan los derechos negativos de un individuo. Sin embargo, también es necesario recordar que bajo el contexto de estado de derecho, la libertad de un individuo termina en donde comienza la del otro.

En este sentido, Huemer también nos recuerda que asesinar a un individuo sería una violación de sus derechos a primera vista. Siempre y cuando no hayan circunstancias que justifiquen la acción del asesino, como por ejemplo, que haya ejecutado esta acción en defensa propia. Así, no todas las acciones implican una violación de derechos individuales, si se consideran todas las circunstancias y factores involucrados.

En el contexto inmigratorio, valdría la pena entonces preguntarnos, ¿Hasta qué punto interfieren los derechos de los inmigrantes con los derechos de los nativos?, la respuesta a esta pregunta es la que hasta ahora ha justificado las regulaciones del estado en cuanto a las políticas migratorias de un país. Es también el punto focal de discusión en cuanto al tema de inmigración actualmente.

El mismo Huemer hace un análisis de esta pregunta en su ensayo, y nos da respuestas muy interesantes al respecto. Si quieres leer el trabajo completo, puedes hacerlo pulsando aquí.

Pero como para muchos las respuestas de Huemer no son suficientes, haremos un repaso de esta pregunta una y otra vez, para dar con nuestras propias respuestas.