I don’t believe the liberal media! – ¡Yo no creo en los medios liberales!

FullSizeRender Me encontraba en una calle muy transitada durante una hora pico, cuando reparo que el carro del frente  tiene una calcomanía que dice “I don’t believe the Liberal Media!” (“¡Yo no creo en los medios liberales!”). Inmediatamente me llamó la atención, lo primero que vino a mi mente fue “¿medios liberales?, ¿qué es eso?, ¿acaso no debería haber libertad de expresión para los medios?”, así que tome una fotografía para hacer mis investigaciones posteriores en Google, lo que encontré, ciertamente hizo que tuviera mucho qué decir.

Los Latinoamericanos consideramos de forma obvia e incuestionable que los medios de comunicación deben ser libres, si eres venezolano y liberal, esta premisa la apoyarías aún más. No dudo en que la razón de esto sea nuestro oscuro pasado y presente con los regímenes totalitarios, cuyos pasos vitales hacia su posicionamiento en el poder, ha sido la censura de los medios de comunicación que pudieron significar una amenaza considerable. Pero en Estados Unidos el problema es muy diferente. Aquí la censura de los medios de comunicación nunca han sido un problema, por lo que entre ellos se han creado sesgos sobre qué clase de contenido difundir, y con qué lenguaje hacerlo a fin de llevar el mensaje deseado.

El resultado de ello ha sido el sesgo liberal (the liberal bias) y el sesgo conservador (the conservative bias). Particularmente al sesgo liberal no se le da dicha connotación porque hable de libertad per se, sino porque va en dirección contraria al sesgo conservador, o como dicen en Estados Unidos: “presenta una tendencia de centro o izuiqerda“. En este sentido, automáticamente se relaciona al sesgo conservador con el partido republicano, y al sesgo liberal con el demócrata.

Es por ello, que la diversidad y el objetivismo en los medios de comunicación es un todo un asunto en E.E.U.U. Incluso, existen watchdogs como el Fairness and Accurancy in reporting (FAIR), que se dedican a investigar y a hacer vigilancia este aspecto.

Diversidad y objetivismo.

No obstante, considero que en el mundo real la diversidad y lo que los watchdogs llaman objetivismo, no es algo que se pueda imponer. Después de todo, los medios de comunicación están manejados por seres humanos, que tienen convicciones específicas las cuales no harán a un lado en favor de una causa en la que no creen.

Algunos estudios explican que periodistas tienen una tendencia a escribir sobre los temas que más van en concordancia con sus puntos de vista. A pesar de la antiguedad de estas investigaciones, considero que sus resultados tienen toda una lógica razonable. Por ejemplo, un periodista promedio en un país libre debería ser incapaz de modificar los hechos reales, pero también sería incapaz de comunicar positivamente sobre algo que vaya en contra de sus convicciones.

No olvidemos que al momento de transmitir información, estamos transmitiendo un mensaje con una connotación específica, la cual asignará un inevitable sesgo en la noticia. Si el modo de transmitir la noticia es a través de un artículo de opinión, entonces la existencia del sesgo se hace mucho más absoluta al comunicar un mensaje basado en una hipótesis.

Por ejemplo, si un partido socialista gana en un país determinado, el diario de izquierda no va a comunicar la noticia con la misma connotación del diario de derecha. Es una realidad innegable.

Asimismo, tampoco podemos olvidar que cada medio es una propiedad privada y por ende, alguna tendencia específica existirá en su contenido.  Si yo fuera editora de un diario en Estados Unidos,  y  un instituto de investigación llegara a recomendarme que debo contratar a un escritor de izquierda para asegurar que haya más “diversidad” y “objetivismo”, me reiría en sus caras, y luego les invitaría a que crearan un diario mas “objetivo y diverso” para que le hicieran competencia al mío, de este modo los lectores (o debería decir el mercado) elegirán qué leer.

“I don’t believe the liberal media!”

Antes de enterarme de esto del liberal and conservative bias, había decidido dejar de leer algunos diarios americanos cuyos artículos denotan una posición que va en contra de mi punto de vista, solo con leer los titulares ya empezaba a sentir dentera. Algunos de ellos son diseñados por jóvenes y para jóvenes, con noticias cortas y frescas pero con un alto y nefasto contenido pro intervencionista de estado, pro feminista, pro todo lo que repudio. Ahora lo entiendo todo, sin saberlo ya no creía en estos medios liberales. Por lo que elegí leer exclusivamente aquellos diarios que a bajo mi perspectiva, no tuviesen información tan sesgada hacia la izquierda.

Sin embargo, esa libre acción de elegir sólo lo hacemos las personas que tenemos un punto de vista predeterminado y por ende podemos hacer nuestro juicio y comparación. Entonces, ¿qué ocurre con todas las personas que no lo tienen y se cruzan con un diario cuyo mensaje está distorsionado? Esto no significa que sea necesario censurar a todos los medios del sesgo liberal e imponer solo los del sesgo conservador, significa más bien que en una sociedad en donde existe una visión precisa de lo que está bien y lo que está mal, medios como estos no prevalecerían mucho tiempo en el mercado. Me atrevo a decir que en primer lugar ni siquiera proliferarían.

La existencia de ellos no se debe a que hayan sido “demasiado libres”, sino que solo es un resultado de las deformaciones académicas que hoy vemos en nuestros principales ejes de formación.

Cómo deformar el uso de razón de una sociedad, for dummies.

Partiendo de la realidad de que nadie nace aprendido, la educación es una de las cosas más valiosas que un ser humano pudiera tener. En  la universidad, el individuo está en el proceso de transición entre ser un adolescente y un adulto, por lo que al empezar a prepararse para ser un profesional que se desenvolverá en la economía de su país, debe conocer el panorama que lo rodeará en su vida adulta. Los colegios y universidades son por ende, un actor principal en el mundo de las ideas. Por lo que si quieres destruir el uso de razón de un grupo de individuos, enséñales en su transición a la madurez que todo lo que está bien son puras falacias, y todo lo que está mal son puras cosas que van en coherencia con la razón.

El resultado será la sociedad que tenemos ahora, personas quienes no sólo leen sobre un montón de deformaciones académicas, sino que escriben sobre ellas y votan por políticos que van en concordancia con ellas. Naomi Schaefer Riley explica en un interesante artículo, cómo el sesgo liberal en el ámbito académico esta destruyendo la integridad de la investigación, basándose en un estudio sobre el radio de académicos liberales vs. conservadores. El resultado fue de 267 a 1 respectivamente. Además explica que:

“El ámbito académico se ha convertido en una clase de club, en donde amigos les dan a sus amigos asignaciones favorecedoras de investigación, que esencialmente les garantizarán asensos y años de ocupación”

Partiendo de esta afirmación sobre el ambiente de investigación, entonces no es muy dificil entender lo que ocurre en las aulas universitarias. Yael Farache lo explica en varios de sus artículos, de igual forma, algunos académicos lo han demostrado como Axel Kaiser en La Fatal Ignorancia.

Personalmente, yo concuerdo con esta perspectiva porque la he vivido en carne propia, he tenido profesores Universitarios quienes me han dicho que el socialismo es bueno pero está mal aplicado, que la devaluación de la moneda es una medida necesaria en la economía, que el Estado debe regular el mercado y pare de contar. Posteriormente, cuando hago mis propias averiguaciones, me quedo perpleja al enterarme que lo que decían mis profesores tan admirados eran puras mentiras.

“El precio de la libertad es la eterna vigilancia”. 

Yo recuerdo perfectamente cuando en Venezuela aún existía libertad de prensa, cuando los individuos podían elegir cuales medios de noticias seguir y cuales no. Nosotros también teníamos medios de comunicación sesgados, sólo que les denotábamos con términos como “opositor” y “oficialista”. En los primeros años del gobierno de Chávez, los opositores veían canales como Radio Caracas Televisión (RCTV) o Globovisión y los oficialistas se concentraban en Venezolana de Televisión (VTV).

Al día de hoy, los medios de oposición han desaparecido por completo en Venezuela. Hace muchos años que RCTV fue forzada a cerrar sus puertas, Globovisión fue comprada por el gobierno y Venevisión decidió vender su alma al régimen desde muy temprano. De este modo, cuando ocurrieron protestas como las de Febrero del 2014, los venezolanos sólo podíamos enterarnos de lo que realmente ocurría por medio de Twitter o CNN en español.

Claro este es un ejemplo muy extremo, en comparación a los sesgos de los medios Estadounidenses. Pero sin duda alguna, es el resultado de lo que ocurre cuando el mundo de las ideas deja de tener importancia y los individuos empiezan a creer en ideologías que se alejan de la realidad. No se trata de que un sesgo aplaste a otro, se trata de que nosotros empecemos a cuestionar un poco más sobre lo que aprendemos en las aulas de clase y lo que leemos en el diario todas las mañanas.

¿Realmente importa el desempleo?

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Cuando algunos apologistas del capitalismo opinan en su defensa que la generación de empleos es uno de los resultados mas favorables de este, al mismo tiempoo, existen muchos no tan amantes del crecimiento del capital, quienes opinan que a mayor desarrollo tecnológico, existen más maquinas que sustituyen la mano de obra humana.

El desarrollo de la inteligencia artificial y el desempleo, son variables que parecieran estar perfectamente relacionadas entre sí. Mientras más maquinas hacen el trabajo de humanos, más humanos se quedan sin trabajo. Si echamos un vistazo, actualmente la oferta de trabajo manual es menor que en otros años. No es necesario mirar las estadísticas para notar que en algunos países ya no se necesitan empleados para surtir de gasolina a los carros, o que ahora con tractores se pueden arar cosechas, o que la mano de obra esta siendo sustituída por robots en muchas compañías manufactureras.

Mientras menos plazas de trabajos manuales van quedando en el mercado laboral, más personas se ven reposicionadas a trabajos más intelectuales. Como consecuencia de ello, hoy en día se ven más jóvenes que tomando programas de posgrado, porque un título de pregrado ya no es suficiente.

Pero no puedo evitar cuestionar el hecho de que, si la educación y la civilización son factores que están directamente relacionados (como muchos creyentes de la igualdad opinan), no veo como esto puede ser algo malo.

Lo que resulta más irónico aún, es que la mano de obra y el trabajo pesado, fueron los combustibles principales de un deseo de igualdad y posteriormente de una teoría socialista, a través de la eliminación de la propiedad privada. Pero si el capital es la propiedad privada, que a su vez genera un trabajo menos pesado para los humanos, entonces tampoco entiendo como aquellos creyentes del socialismo o igualdad, piensen que el hecho de que menos personas hagan trabajo pesado hoy en día sea algo malo.

Desde luego que valdría la pena preguntarnos, ¿Realmente el desarrolo del capital puede impactar negativamente las tasas de empleo en un país?

El prof. Bryan Caplan, de George Mason University, nos da una respuesta muy interesante en el siguiente video.

http://https://www.youtube.com/watch?v=fEbdgpIQ7n4

-Para ver el vídeo en español, puedes configurar la opción de “subtítulos”, en el lado derecho de la barra inferior-

Por otro lado, también valdría la pena preguntarnos, ¿Podrían los desarrollos tecnológicos de las máquinas sustituír por completo a la inteligencia humana?

Por mera casualidad me topé hace muy poco con un artículo de Alison Gopnik titulado “What a child can still teach to a smart machine” (Lo que un niño aún puede enseñarle a una máquina inteligente). En pocas palabras, la autora resalta los avances que existen en la inteligencia artificial, pero coloca en contraste la inteligencia de los niño de tres años, quienes tienen creatividad de una forma impredecible y espontánea, lo cual sigue siendo algo inalcanzable para una máquina hasta ahora.

Aún así, sigo pensando que el hecho de que la inteligencia artificial sustituya a la humana es algo que no podemos predecir, pero mientras los humanos tengamos el poder sobre las máquinas, no puedo oponerme a los avances tecnológicos. Especialmente a sabiendas que, a mayor desarrollo, mayor riqueza, o al menos así lo dice el gráfico del crecimiento per cápita de la humanidad.

Por qué el sector productivo público es menos productivo.

Partiendo de la premisa marxista de que el socialismo significa la “eliminación positiva de la propiedad privada”, podríamos afirmar que en un escenario de socialismo ideal, el sistema productivo no podría ser de carácter privado, bajo ninguna circunstancia.

Las personas que apoyan al socialismo en su máxima expresión, opinan que efectivamente, no pueden existir medios de producción privados, debe ser el estado quien las maneje. Mientras que los socialdemócratas opinan que, si bien puede existir un pequeño sector de producción privada en la economía, todas aquellas empresas que impliquen ofrecer un bien o servicio que forme parte de las obligaciones del estado para con los ciudadanos, no puede ser privada.

Es quizás gracias a esto, que ahora podamos entender la incoherencia sobre por qué hay muchísimos venezolanos quienes, a pesar de oponerse al gobierno actual, consideran que está bien que el estado maneje ciertos sectores productivos del país. Después de tantos años de gobiernos social demócratas,  esto no debería resultar una sorpresa.

Lo más irónico, es que la mayoría de estos venezolanos que apoyan la estatización empresarial, observan con melancolía cómo en otros países “todo funciona”, pero en Venezuela es todo lo contrario. Por lo que deciden echarle la culpa a los gobernantes corruptos, a la pésima cultura laboral del venezolano promedio, a los precios del petróleo, a “la guerra económica”, al imperio, en fin.

Si realmente todos los venezolanos conocieran la teoría de la gerencia pública, entenderían que la culpa no es de un factor externo, sino del mismo sistema per se.

Empresas privada vs. empresas pública. 

La diferencia más importante a considerar, en cuanto a las empresas del sector privado versus las del sector público, es que las primeras fueron hechas para ofrecer un bien o un servicio, mientras que las estatales fueron hechas para garantizar un bien o un servicio.

Es por ello, que la forma de gerenciar una empresa privada siempre será la de minimizar costos y maximizar ganacias, mientras que las públicas o estatales, deberán asumir los costos que sean necesarios para garantizar el bien o servicio en cuestión.

Lo que podemos concluír de esto, es que la empresa privada persigue un bien exclusivo mientras que las públicas no. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado cuál es la mayor implicación de no perseguir un bien exclusivo?

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Ludwig Von Mises responde esta pregunta, a través de una serie de implicaciones las cuales me tomé la libertad de estructurar de la siguiente manera:

Destrucción de incentivos: Cuando no se tiene a un estado que responda por el mal desempeño de una organización, esta deberá asumir las consecuencias de su mala administración por su cuenta, ya sea por medio de recortes de personal, reducción presupuestaria, entre otros. Por lo que ningún individuo protegería tanto su trabajo como en el seno de una empresa privada. Adicionalmente a ello, procesos productivos como el de economizar recursos o innovar operaciones, no serán parte del proceso espontáneo organizacional.

Atención al cliente: Las empresas públicas, con el fin es garantizar y no ofrecer, no tendrán ningún incentivo de competencia en el mercado, por lo que los clientes ya no ya no son clientes, sino más bien beneficiarios “afortunados” de poder gozar de ese bien o servicio, no son ellos quienes mantienen la empresa sino el estado, y así automáticamente la atención al usuario deja de ser una prioridad. A diferencia de una empresa privada, la cual debe que competir para poder ganarse un posicionamiento en el mercado, y  serán los clientes los que decidan implícitamente si esto  ocurrirá, es por ello que las empresas invierten tanto en atención al consumidor, porque a fin de cuentas son éstos los que la mantienen a flote.

– Decisiones financieras riesgosas: Tener al estado resguardando una empresa, con el argumento de que esta deba garantizarle un bien o servicio al pueblo, también implica que cuando ésta proyecte un déficit financiero, será un subsidio estatal lo que la salve. Pero lo catastrófico detrás de esto, es que al tener un seguro de vida llamado “estado”, los  funcionarios de dicha organización pública no asimilarán el riesgo real detrás de las decisiones que deban tomar, puesto que si pasa algo malo, el estado vendrá al rescate.  Hundiendo a la organización en un círculo vicioso de malas decisiones, que requerirán luego de subsidios económicos provenientes de los contribuyentes tributarios. En cambio, los gerentes de una organización privada, están al tanto de que una mala decisión podría significar  toda una serie de consecuencias que la misma deberá asumir, sin ayuda de ningún ente externo. De hecho, Mises afirmaba que al funcionario no le afectaban los daños financieros de sus malas decisiones, al contrario de los gerentes capitalistas.

Lo irónico de todo esto, es que una empresa privada sin clientes no sobrevive, y la empresa pública sin contribuyentes tampoco lo haría. La gran diferencia es que una persona puede elegir ser un cliente o no, pero no puede decidir sobre el hecho de ser un contribuyente o no.