La magia del Running.

IMG_5909Siempre pensé que mi ADN no estaba hecho para correr. A pesar de tener un Padre maratonista, lo veía como algo completamente irrealizable para mi. Aún recuerdo las pruebas al final del año en educación físical del colegio: 1800 metros en velocidad. La prueba consisitía en darle 12 vueltas a un campo lo más rápido posible. Al primer minuto ya sentía que mi cuerpo sufría, no podia respirar, todo me dolía y lo peor era nunca podía llegar de primera. El desgaste físico y mental de esas pruebas me generaba un trauma, cuya pesadilla se hacía realidad año tras año.

Aún así, durante los años que siguieron el running fue como un monstruo indomable para mi, casi como ese sueño inalcanzable. Quería poder correr al menos cinco kilómetros. Después de todo, si millones de personas pueden correr maratones y ultra-maratones, ¿por qué yo no habría de ser capaz de correr solo 5k?

Así que un día, me puse mis sneakers y comencé. Salía a correr cinco veces por semana, sin hacer entrenamiento de fuerza. No tenía mucha estructura, en verdad, solo corría hasta donde aguantara y luego caminaba hasta que me recuperara. Incluso con una meta de correr 5K, no entendía muy bien de qué se trataba todo esto, hasta que por accidente, sentí mi primer momento de magia.

A poco menos de un mes corriendo, salí a hacer mi ruta de costumbre. Era otra noche más en el incómodo verano de Florida. El calor, sin embargo, no me afectaba tanto como la humedad. Estaba muy cansada, me dolían las piernas, las rodillas y los pies con cada impacto de mis pisadas en el suelo asfaltado. No podia pensar en otra cosa salvo en la miseria que el entrenamiento me hacia sentir. Sabía que tenía que resistir un poco el dolor en mi cuerpo, pero ese día solo quería que se terminara.

Empecé a cuestionarme por qué me estaba haciendo esto a mí misma, por qué me hacía sufrir por un estúpido capricho. Estaba a punto de parar, cuando me di cuenta que podía escuchar mi respiración. Me pareció muy curioso como inhalaba y exhalaba de forma tan sincronizada con mis pisadas. Me parecía increíble cómo estas respiraciones ocurrían de forma involuntaria, pero a la vez me ayudaban a continuar.

Seguí pensando en mi respiración, hasta que me di cuenta de que todos mis dolores se habían ido. Aún estaba corriendo, pero ya no sentía el impacto en mi cuerpo. Solo me dejaba llevar. La humedad ya no me molestaba, ahora todo era más bonito. Por fin entendí de que se trataba todo esto, mientras pensaba “wow, ¡así que esto es lo que se siente correr!”.

Ese día logré terminar, y claro que después quedé enganchada.

Es gracias a ese momento de magia que los corredores aguantan dolor. Es una pared que terminan venciendo, para descubrir esa magia que te permite fluir. Eventualmente, el running te ayuda a vencer muchas otras paredes en tu vida y sin darte cuenta, te convierte en una mejor persona.

Muchas personas no entienden por qué lo hago, otros solo me dicen que odian correr. Pero yo estoy segura que lo dicen porque no han encontrado ese momento de magia, el cual no llega al mismo tiempo para todos. Hay días de trote en los que ese momento nunca llega, simplemente agarras una pared de dificultad de inicio a fin, no rindes nada y terminas decepcionado. Aun así, eso no evitará que lo intentes de nuevo al día siguiente.

Una lección de Hayek sobre la escasez eléctrica en Venezuela.

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La gran mayoría de los grandes intelectuales venezolanos han identificado la existencia de recursos naturales en Venezuela, como un motivo para llamar a la intervención estatal. Precisamente, cuando observo la realidad de Venezuela no puedo dejar de advertir que esta demagogia se hizo realidad. Quizás, lo peor que le haya pasado a Venezuela haya sido contar con tantos recursos naturales que le hayan dado pie al gobierno para ejecutar más nacionalizaciones, las cuales instantáneamente le adjudicarían más poder. Hoy en día, no solo es la industria petrolera la que sufre de las consecuencias de ser propiedad estatal, sino también la industrial eléctrica.

Siglo XXI y socialismo del siglo XXI…not the same thing.

A pesar de que en el 2012 ya habían cortes eléctricos, Venezuela ocupaba el puesto 31 en el índice mundial de producción de electricidad. Ahora, la escasez de energía es tan severa que los cortes de electricidad pueden durar días, dependiendo del sector del país.

El Viernes pasado todos los medios Americanos se escandalizaron tras el ultimo anuncio de Maduro, en cuanto a que los días libres de Semana Santa durarían cinco días en lugar de dos, para ahorrar energía eléctrica. Que un país entero deba detenerse por cinco días por falta de electricidad es difícil de creer, considerando el hecho de que vivimos en el siglo XXI, aunque para Venezuela sea más bien, el socialismo del siglo XXI. Esto no se trata de una medida como el daylight saving time, en donde cambiar la hora para ahorrar electricidad es por mera intervención estatal. En este caso, se trata de que el gobierno no tienen otra opción.

El mayor recurso de energía eléctrica en Venezuela proviene del agua. Desde que tengo memoria, el hecho de que el 55% de la energía eléctrica de todo un país con 29 millones de habitantes, pueda ser proveída por represas que se nutren de la fuerza de dos ríos, ha sido to un orgullo para los venezolanos. Sin embargo, el resultado de poner este recurso económico en manos de un estado socialista, solo podría generar un resultado nefasto.

La lección de Hayek en la escasez eléctrica de Venezuela.

Una de las más grandes enseñanzas que nos dan los mercados libres es el conocimiento. Indicadores como demanda, precios y oferta, serán tan precisos como libre sea el Mercado, porque dependerá del conocimiento de muchas personas que cooperan voluntaria y espontáneamente entre si. De esta manera, mientras más conocimiento exista, más herramientas tendrá la sociedad para actuar a favor de resultados evolutivos. Algo más o menos así era lo que Hayek explicaba en su trabajo sobre el uso del conocimiento en la sociedad. Sin embargo, advertía que este sistema no podría funcionar en un estado socialista, en donde los medios de producción son propiedad del Estado, ya que el conocimiento de millones de personas no podría concentrarse en un punto centralizado.

Supongamos que eres un ingeniero que reside en un pueblo pequeño. Un día te das cuenta que en ese pueblo llueve mucho, lo que hace que las casas de las personas se inundan constantemente. Comienzas a investigar sobre sistemas de alcantarillado, y el tema te empieza a apasionar. Tomas la decisión de invertir en una empresa que le haga desagües a las casas, porque cuentas con el conocimiento sobre cómo hacer esto, y además, sabes que hay una demanda existente que no sólo justificará la inversión que harás, sino que sostendrá el proyecto a largo plazo. Sin embargo, al momento de registrar tu empresa te das cuenta de que la industria de alcantarillado solo puede ser propiedad del estado de planificación central. Fue así, como tu conocimiento para el uso de la sociedad simplemente se ve desperdiciado, privándote a ti y a todo un pueblo, de tomar ventaja de los beneficios que un intercambio voluntario como éste podría brindarles.

Mientras tanto, el gobierno de planificación central no tiene el conocimiento necesario para satisfacer esta necesidad de este mercado, porque debe ocuparse de muchas otras cosas como las escuelas, los hospitales, la seguridad, las vías públicas, la comida, el trabajo, la ropa, el internet y pare de contar.

Desde luego que estas son solo palabrerías para el socialista promedio.

El socialismo es una idea de fe. La fe a su vez, es la acción de creer sin ver o sin evidenciar algo de forma tangible. Es por ello que el sentido de lógica de un socialista no alcanzaría a entender esta enseñanza de Hayek. Así, el gobierno no reconocería esta explicación como la causa de la deficiencia en su servicio. En lugar de ello, se aprovecharían de motivos exógenos, como el fenómeno del Niño, para justificar la sequía de los ríos y los cortes de luz. Sin embargo, el agua no es la única fuente de energía existente. Si en Venezuela fuese posible la libre competencia en el mercado, al día de hoy, incluso bajo peores condiciones adversas, habría alguna empresa capaz de compensar la demanda de electricidad en el país.

La lección a aprender en esta decadente situación que vive Venezuela, ya no se trata ni siquiera sobre la pésima gestión empresarial de un gobierno, sino sobre lo nefasto que resulta centralizar el conocimiento y los medios de producción, hasta el punto de originar un retroceso. He allí la explicación de un chiste cruel que leí hace unos días:

“ – ¿Qué utilizaban los socialistas antes de las velas?

– Electricidad.”

Muy cómico, muy triste, pero a la vez muy cierto.

 

 

 

Opinión: 3 falacias con las que Sanders intoxicó las ideas de los jóvenes.

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Este año electoral en Estados Unidos ha sido quizás, el más pasional que yo pueda recordar. Indudablemente, Donald Trump ha sido el protagonista de la controversia, con todo su discurso políticamente incorrecto, pero ya he hablado suficiente de él. Ahora es el turno de hablar del candidato que debió haber recibido el mismo repudio de los medios, o incluso más. Uno que ni siquiera debió haber llegado a las elecciones primarias, Bernie Sanders.

A pesar de que Sanders no corrió con el mismo éxito en su campaña, el hecho de que haya llegado inclusive a ser un candidato en las primarias, resulta increíblemente preocupante en cuanto a la integridad del mundo de las ideas en América. El valor subjetivo de la campaña de Trump caló en todos aquellos conservadores de extrema derecha, lo cual para bien o para mal, ya es algo conocido para el pueblo Americano. Sin embargo, el valor subjetivo de la campaña de Sanders caló más hacia los jóvenes, quienes están mucho más propensos a votar por la izquierda, lo cual es un retroceso que debe ser evitado por completo.

Verás, la vida del ciudadano Americano promedio tiene más o menos una dinámica estándar. Al terminar el High School, dejas la casa de tus padres para ir a la Universidad. Si no te ganas una beca de ningún tipo y tus Padres no pueden pagar por tu carrera universitaria, pides ayuda al Estado para que pague tu carrera. En efecto, el Estado te proveerá de Financial Aid por tus años de estudiante, pero una vez que te gradúes debes devolver ese dinero al gobierno. A tus 18 años, enfrentar la idea de que debes endeudarte por una monto abrumador para ir a la universidad, es parte de los growing pains que asustan y los cuales todo joven preferiría evitar. Como si esto no fuese suficiente, luego de graduarte y empezar tu vida profesional, deberás pasar por otra serie de dolores de cabeza, como buscar empleo, hacerte cargo de tu seguro médico, cuidar tu crédito, en fin.

Supongo que hacerte cargo de ti mismo implica mucha presión. Especialmente para una generación como la de los Millennials, o generación Y, quienes de acuerdo a Robbins y Judge (2013), crecieron en tiempos de prosperidad, tienen una tendencia a cuestionarlo todo y a sentirse merecedores de las cosas. Es así como llega un político del calibre de Sanders,  a ofrecerles salud “gratis”, educación “gratis”, más empleos, más igualdad, y comienza cautivar el corazón de todos esta jóvenes, hasta el punto de verles gritar apasionadamente la consigna Feel the Bern! en sus rallies, o de que le hagan propaganda en lugares como Tinder.

Lo cierto es que de su campaña, hay tres falacias que han infectado maliciosamente el mundo de las ideas de estos jóvenes. Falacias que posiblemente, hayan sembrado una semilla de resentimiento que seguirá creciendo y creciendo, si alguien como Trump ganase las elecciones este año.

  1. La falacia de que la socialdemocracia existe.

La mayor deficiencia de este término es el hecho de mezclar la palabra socialismo con la palabra democracia. Mientras que el socialismo implica la eliminación positiva de los bienes de producción privada, para que sean de pertenencia del estado, la democracia significa que el poder lo tiene el pueblo. No sólo ambos términos son nefastos, sino que también existe una condición mutuamente excluyente entre ambos.

Si quisiéramos ejecutar un sistema de socialdemocracia aplicando ambas condiciones al mismo tiempo, el resultado sería muy fácil de predecir: eliminamos paulatinamente los medios de producción privada, dándole al pueblo cierta noción de que aún tienen poder, como lo es el poder de sufragio. Pero como la gestión de administrar bienes económicos del estado nunca será tan efectiva como la de la empresa privada, entonces todo deja de funcionar bien. El pueblo se decepcionará y exigirá un cambio, el cual indudablemente será darle más poder al estado. Duh! It makes so much sense! 

Esta es una historia completamente familiar todos los Venezolanos, y es que antes de Chávez, lo que existía en el país era un pueblo decepcionado de los resultados de décadas de socialdemocracia. Sandy Ikeda no podría dar un mejor significado a este término, cuando dice que la socialdemocracia no es más que esclavitud voluntaria.

Sin embargo, los fanáticos de Sanders son incapaces de reconocer el significado de socialismo previamente mencionado, aquella con la que Marx le dio definición a la palabra. En lugar de ello, identifican al socialismo en modelos como el de países Nórdicos, especialmente refiriéndose al de Dinamarca. Irónicamente, en Octubre del 2015 el primer ministro Danés Lars Løkke Rasmussen, desmintió que Dinamarca fuese un país socialista, afirmando que poseen un modelo de libre mercado.

La única diferencia, es que el modelo escandinavo posee una carga tributaria muy alta sobre los tax payers, y así, éstos tienen acceso a un sistema de educación y salud pública, que es supuestamente lo que estos adeptos a Sanders envidian. Sin embargo, hay una gran diferencia entre un estado socialista y un gran estado de bienestar.

  1. La falacia de que el Estado es mejor que las Corporaciones.

El modelo escandinavo suena muy atractivo, pero apuesto a que nunca se han preguntado ¿cuál es la diferencia entre pagar el seguro médico privado que quieras, a pagarle impuestos al estado para que te de acceso a un hospital?

John Stossel le hizo una pregunta muy parecida a Neil Sroka de Democracy for America Communications, y su respuesta fue que él podía elegir a un gobierno y a un sistema con su voto. Mientras que a las grandes corporaciones no las podía elegir, lo que hacía que el estado fuese mejor que las corporaciones. Me reí un buen rato. Es obvio que esta es una respuesta copiada de algún panfleto socialista. Lo más chistoso no es que a Sroka se le haya ocurrido decir en transmisión nacional de Fox News, sino que lo haya dicho en un país con un sistema electoral como el de Estados Unidos, en donde el voto no es directo y por ende, será muy difícil que tu voto haga una diferencia en la elección final.

  1. La falacia de la igualdad.

Quizás la frase que más he escuchado decir a Sanders, es sobre lo incorrecto y lo inmoral de que el 90% de la riqueza sea sostenida por el 1% de la población. Esta retórica resulta increíblemente nefasta, dado el hecho de que después de hacer tanto alarde del sistema escandinavo, nadie parece considerar el hecho de que el 80% de la riqueza en Dinamarca está sostenida por el 10% de la nación.

Si las grandes corporaciones fuesen tan malas como estos especímenes afirman, Estados Unidos nunca hubiese levantado cabeza después de la guerra civil y nunca se hubiese convertido en una nación potencia. Empresarios como Vanderbilt, Rockefeller, Carnegie y Morgan no solo nunca hubiesen generado millones de empleos, sino que tampoco hubiese sido posible el transporte de bienes, la división del trabajo y el desarrollo con el que la nación cuenta hoy. Valdría la pena hacerse aquella clásica pregunta: ¿es mejor igualdad en la pobreza o desigualdad en la riqueza?

Sin duda es preocupante lo que Sanders ha hecho para retrogradar el mundo de las ideas en Estados Unidos. No solo porque llegó tan lejos como para ser un candidato en las primarias, sino porque cautivó la fe en muchos jóvenes, quienes serán las generaciones que se quedarán votando por muchos períodos presidenciales más. Yo misma he evidenciado cómo personas menores de 25 años creen en fielmente en estas falacias, creen que hay un gran problema que debe ser solucionado y ponen su fe en este modelo de utopía. Sin embargo, cualquier modelo socialista no es más que eso, una utopía. Es por ello, que al principio afirmé que Sanders debió haber recibido tanto o más repudio de los medios como el que recibió Trump.

Opinión: 4 razones por las que la gente vota por Trump.

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Si has leído el artículo de ayer y te preguntas cuáles son las cuatro posibles razones por las cuales una gran cantidad de personas ha votado por Trump, entonces llegaste al lugar indicado. Muchos subestiman a Trump incluso a un año de haber comenzado su campaña electoral. Pero es posible que, como lo reseña Alexander Burns, su campaña haya comenzado en un en intento por querer ser tomado en serio.

Sin duda alguna, hoy su intento lo ha llevado muy lejos en el escenario político. A pesar de que muchos se pregunten por qué la gente vota por él, he explicado abajo cuatro posibles razones.

  1. Su slogan Make America Great Again es más poderoso de lo que piensas.

¿Que los Americanos son por naturaleza extermadamente competitivos, quieren ser los mejores y los primeros en todo? Si, eso ya lo sabíamos, ¿Que el slogan Make America Great Again señala exactamente el deseo de los Americanos de volver a ser lo que eran antes? Si, eso también parecía algo bastante obvio. No obstante, quizás lo más importante de este slogan no sea su significado per se, sino el momento tan estratégico en el que está siendo vendido al público.

Al terminar el segundo período de Bush, el país había pasado por un ataque terrorista que marcó su historia y dos invasiones en el medio oriente. Lo que hizo que para el 2008, el votante promedio estuviese listo para un discurso más optimista, uno que profesara aquella aparente paz causada por un estado más populista que permanence neutral ante cualquier situación, exactamente aquel que Obama tenía para ofrecer. Sin embargo, luego de ocho años un discruso demócrata, de integración cultural forzada y de evidenciar cómo Rusia ha llevado la batuta en conflictos armados en los últimos años, pareciera que el votante afecto a Trump desea que el país pase de un panorama politico neutral, a uno no neutral.

Al contrario de lo que muchos dicen, el slogan Make America Great Again, no solo es una cursilería politica que el votante promedio quiere escuchar. También es una varita que hurga en la herida abierta del votante promedio, para exhortarlo a que tome acción inmediata del cambio que quiere ver en el país. En otras palabras, no solamente es el significado lo que le da fuerza al mensaje per se, sino el momento en el que es lanzado al público.

  1. Trump no quiere tu dinero.

O al menos es lo que todos piensan de él, al reseñar que es un empresario con mucho dinero y poder. Tienen la percepción de que, como ya lo tiene todo, sus aspiraciones a la casa blanca son bajo incentivos puramente altruistas.

El mismo Trump se ha encargado hacerle entender al público que su campaña está siendo financiada por él mismo, que no necesita del dinero de otras organizaciones ni de hacer lobby de ningún tipo. Esto refuerza implícitamente que todos sus objetivos son por la nación, y no por ganar más poder.

Es así, cómo el público afecto empieza a sentir mucha fe en los resultados que su administración pueda generar. Un empresario invirtiendo sus propios fondos en su campaña presidencial: Wow! he really wants to Make America Great Again. Lo cierto es que, sin desacreditar el hecho de que Trump realmente paga por su campaña, ningún individuo hace nada por fines únicamente altruístas.

  1. Trump es un empresario, seguramente sabrá cómo administrar bien los recursos del país.

No queda duda alguna de que él sea capaz de esto, y más si implica forzarte a vender tu propiedad para demolerla y construir el estacionamiento de uno de sus casinos.

Ese fue precisamente el caso de Vera Coking en los años 90, una viuda de Atlantic City quien casi pierde su casa, gracias al abuso de Eminent Domain, lo cual no significa más que expropiación bajo la ley federal Americana. En aquella época, Trump a penas era un empresario que podía hacer un lobby masivo para lograr dicho objetivo. Cuando John Stossel lo enfrentó en una entrevista diciéndole que estaba tiranizando a la gente con el fin de lograr su propósito, Trump le interrumpió y le dijo que era injusto que utilizara esa palabra, ya que esto era un caso de gobierno quién quería proveer un mejor servicio público.

Hace casi un año, cuando anunció su candidatura a la presidencia, escribí éste artículo en donde explico mi opinion sobre esto. En ese momento pensaba que era un empresario super cool, pero no me lo imaginaba como político. Al día de hoy, no he cambiado mucho en lo que pienso, a pesar de que muchos aún quieren apostar a un estado grande para redistribuir los recursos de manera más efectiva.

El hecho de que Trump sea un hombre de negocios y no un político, es lo que hace que se haya ganado el odio de muchos. Verás, en el mundo de los negocios, estás bien o estás mal. Eres útil o te quitas del medio. No es nada personal, solo son negocios. Claro que esto es lo que ocurre cuando eres un empresario que busca un beneficio exclusivo. Sin embargo, cuando se trata de política, demostrar que quieres generar un beneficio exclusivo para el país, puede significar un colectivismo que pase por los derechos de muchos, cosa que Trump ya empezó a demostrar.

  1. Trump es el líder que todos quieren tener.

El tema del liderazgo es tan extenso, que no podríamos hacer un patron estándar para calificar a un líder. Sin embargo, de entre tantos enfoques que existe en la teoría del liderazgo, el más estudiado a lo largo de la historia ha sido el de los rasgos o las características de los líderes.

Peter Northouse explica que una de las mayores fortalezas de este enfoque, es que si bien no hay un patron de rasgos universales que un líder debe tener, el hecho de que el líder tenga una característica diferente o superior es lo que lo vuelve especial con respecto a sus seguidores.

Factores como Inteligencia, dominio y hasta masculinidad, han sido identificados dentro del liderazgo por investigadores como Stogdill (1949) y Mann (1959). Sin embargo, es necesario evaluar el contexto para determinar cuáles rasgos necesita un líder para satisfacer la expectativa de sus seguidores.

Por ejemplo, recuerdo muy bien la cara de “yo no fui” con la que sale Nicolas Maduro en las vallas de propaganda política en Venezuela. Su sonrisa de niño bueno que no mata ni a una mosca, es exactamente lo que la propaganda quiere hacerle creer al pueblo ignorante. No en vano, esta imagen ha sido muy coherente con el papel de víctima que ha jugado durante todo su teatro de presidencia.

En el caso de Trump, él es un tipo rico y con mucho poder. Proyecta ser una persona muy dominante y con mucha fortaleza. Para mi sorpresa, varias personas me han dicho que él cumple con los estándares de belleza Americanos. I mean, ¿quién quiere tener a un líder feo? claramente, sólo los que van a votaron por Bernie Sanders (lol). Lo cierto es que la apariencia del líder, para bien o para mal, es un factor que nunca dejaremos de ignorar.

Es muy evidente que Trump pareciera ser esa figura que el votante afecto desea ver en la Casa Blanca. Aquel que de acuerdo a sus expectativas, cumplirá con el mensaje que promete. Esa figura que va a volver America Great Again, que va a generar más empleo, que va patear el trasero de China, que va a enviar a los inmigrantes delincuentes y terroristas de vuelta a sus países, en fin. Para cualquier votante melancólico quien realmente piensa que ya América no gana en nada, esto es demasiado bueno como para resistirse.

Sin embargo, mientras Trump hurgó poderosamente en las heridas abiertas de los votantes durante este proceso electoral, Bernie Sanders se encargó de envenenar un poco más el mundo de las ideas de otro tipo de nicho en este mercado electoral y honestamente, no se qué ha sido peor.

En el artículo de mañana, estaré hablando sobre estas ideas tóxicas con las que Sanders ha empezado a infectar a la sociedad Americana. 

Opinión: ¿Qué pasa con la política en E.E.U.U.?

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Si tratáramos a las decisiones colectivas del público Americano como un mercado de oferta y demanda, nos daríamos cuenta de que las preferencias del votante promedio varían con el tiempo, dependiendo del contexto de aquel momento. Cuando menciono al votante promedio, me refiero a ese elector que está en el medio del espectro politico, no se sitúa a ninguno de los dos extremos del partido republicano ni democrata y por ende es independiente. Durante todo el curso de sus vidas, sus elecciones estarán propensas a variar y con ellas los partidos por los que votarán. En este sentido, si eres el candidato del partido Republicano a las elecciones presidenciales, te importará más ganarte ese voto de aquella persona que está indecisa. Será, de hecho, esa persona la que te asegure la victoria. Total, aquella otra persona que ya está suscrita a tu partido votará por ti con seguridad.

Esta es una teoría llamada The Median Voter Theorem, la cual explica por qué todos los políticos suenan igual. Pero no puedo evitar preguntarme, si realmente todos los politicos sonaran igual entonces, ¿cómo es que existen diferentes partidos politicos?, ¿cómo es que la mentalidad colectiva de todo un país cambia en cuestión dos períodos presidenciales, eligiendo a un candidato demócrata, luego a uno republicano y luego a un demócrata nuevamente? Así como ha venido sucediendo en las últimas dos décadas.

Pues, en realidad, todos los candidatos suenan igual dependiendo de los problemas a tratar en cada período electoral. Por ejemplo, a pesar de que Bernie Sanders y Donald Trump sean de extremos opuestos del espectro político, ambos quieren aumentar los empleos por medios nacionalistas, indirectamente oponiéndose a la globalización. Del mismo modo, Marco Rubio sonaba muy similar a Hillary Clinton en cuanto al tema de política exterior. Nada de esto es mera coincidencia.

Lo que realmente va a definir al ganador, no necesariamente serán sus objetivos como presidentes de una nación, sino el valor subjetivo que anexen a su campaña. Un valor subjetivo que sea capaz de llegarle a “la herida abierta” de la población. De esta manera, es que el votante promedio tiene un comportamiento variable con el pasar de los años.

El perfecto ejemplo de un candidato que le da un gran valor subjetivo a su campaña es Donald Trump. Hace un año, cuando anunció su candidatura a la presidencia, no me imaginaba que ganaría sobre otros candidatos como Ted Cruz o Marco Rubio. Su discurso muy poco políticamente correcto, ha dado como resultado un público que lo ama eufóricamente, y otro público que lo odia, tambien eufóricamente. Pero lo cierto es casi nadie tiene una posición neutral, hasta el punto en que Kasich y Rubio dificultan votar por él si ganase las elecciones primarias del partido.

Muchos se preguntan cómo este fenómeno puede estar pasando. Cómo es que el candidato con el mayor discurso de odio puede estar ganando las primarias del partido Republicano. Pues, puede que se deba a cuatro razones por las que personas normales, como tu y como yo, quieren a Trump en la presidencia. Sin embargo, eso es un tema sobre el cual podrás leer en el artículo de mañana.

 

Vizcaya Diaries

Esto es lo que queda luego de que un multimillonario a inicios del siglo XX, construyera una pequeña versión del país Vasco en el Sur de la Florida, con el objetivo de mejorarse de su anemia.

James Deering no se imaginaba que Vizcaya Gardens sería un lugar tan mágico para explorar, incluso a casi un siglo de su muerte.

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Lo que Ignoramos del Liderazgo en Organizaciones del Sector Público.

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Soy de las personas que piensa que si un individuo no nace con las capacidades para ser o hacer algo en la vida, será por medios de su propia voluntad que podrá alcanzar dicho objetivo. En el caso del liderazgo, siempre escuchamos la interrogativa: ¿los líderes nacen o se hacen? Yo considero que hay líderes que nacen y los que no, son perfectamente capaces de convertirse en el camino.

No hace mucho tiempo, me toco leer para una clase un estudio sobre liderazgo e inteligencia emocional en el insittuciones del sector público, realizado por I. Venter y M. Kotze. En su investigación, plantearon una interrogrativa que llamó mucho mi atención: la diferencia entre la efectividad de los líderes del sector productivo privado con respecto a los del sector público. Admitieron que existen muchas diferencias entre las empresas públicas y privadas, y que “debemos seguir prestando mucha atención a estos resultados si queremos líderes efectivos en el futuro”. Al final, comprobaron su hipotesis de que a mayor inteligencia emocional, mayor será la efectividad del líder en cuestión.

A pesar de que los libertarios odiemos aceptar este hecho, la realidad es que en todos los países existen instituciones púbicas que manejan un presupuesto de gastos financiado por contribuyentes. Por lo que no deja de ser interesante observar de cerca las diferencias que puede enfrentar un líder o futuro líder, al tener que desempeñarse en una estructura organizacional pública con respecto a una privada.

Tomando en cuenta que el liderazgo es un proceso por el cual un individuo influencia a un grupo hacia el alcance de un objetivo (P. Northouse, 2016), entonces, cuando se espera un resultado especifico de un equipo, sin duda debemos observar a su líder. Si no está llevando al grupo de personas a alcanzar un objetivo, entonces no está siendo lo suficientemente efectivo.

Como ya he explicado algunas veces acá, las compañías del sector público no persiguen un beneficio exclusivo, como si lo hacen las del sector privado. Más bien, invierten un presupuesto destinado a satisfacer las necesidades de una población, es decir, mientras más gastan, más estarán satisfaciendo las necesidades de la población / demanda y más cerca estarán de alcanzar su objetivo.

Es por ello, que para que los líderes puedan lograr las metas de una organización publica, tendrían que asimilar que se desempeñan en una estructura organizacional muy diferente a una privada. Empezando por el hecho de que sus presupuestos de gastos se basan en el dinero de los contribuyentes, por lo que necesitan seguir de forma estricta cierta cantidad de regulaciones que asegurarán cierta eficiencia en sus tareas. Por este motivo, I. Venter y M. Kotze explican que ¨puede ocurrir que hayan líderes en instituciones publicas que tengan menos oportunidades de influenciar situaciones por medios de relaciones informales y comportamientos que requieran emplear inteligencia emocional, tales como relaciones interpersonales y destrezas para resolver problemas, ya que están enfocados en apegarse a reglas y regulaciones¨.

Tomando en consideración este análisis, entonces es posible inferir que la razón por la que éstos autores llaman a la importancia de observar la inteligencia emocional de líderes en las instituciones públicas, es gracias al hecho de que las condiciones de estos entornos no están propiamente dadas para desarrollen estas capacidades. Por otro lado, Z. Weiying (2015) explica que la burocracia es un método que cuidadosamente sigue procedimientos para evitar errores, y gracias a ello, personas que escalan de posiciones en sistemas públicos de países como China, no son necesariamente líderes efectivos porque no están dispuestos a tomar riesgos ni iniciativas que vengan de sus propias motivaciones individuales.

-Es quizás gracias a la extrema cantidad de regulaciones que vienen de procedimientos burocráticos, que se incrementan los niveles de corrupción en las instituciones del sector público-.

Dicho esto, es possible afirmar que las diferencias entre un líder en una organización pública con respecto a uno del sector privado, pueda ser que uno tenga que lidiar con mayores niveles de burocracia que el otro. De esta manera, sería interesante observar cómo la burocracia puede afectar el desarrollo de nuestra capacidad de liderazgo, especialmente en organizaciones pertenecientes al sector público.

Por Qué Nadie Prestó Atención a los Atentados Ocurridos en Beirut

Después de toda la ola de información que ha corrido tras los atentados en Paris y la declaración de guerra del día de ayer, pareciera que el debate de hoy gira en torno a por qué los medios no prestaron atención a los atentados terroristas en Beirut, ocurridos un día antes que los de Paris.

Hace 25 años que el Líbano no sufría un ataque terrorista tan mortífero como este último, y tras declarar un día oficial de luto, entonces todo el mundo pareció cuestionarse dónde estaban los reportajes de los medios sobre la tragedia. El día de hoy he leído al menos tres artículos, que critican la preferencia de los masas por hablar y sensibilizarse de los atentados ocurridos en Paris. Cabe destacar, que cada uno tenía una teoría diferente sobre por qué el caso de Beirut quedó en la indiferencia, y por supuesto, cada una de esas teorías desfavorecía significativamente a los medios en Occidente.

Lo más irónico es que nadie se ha cuestionado si realmente fueron los medios quienes ignoraron este hecho, o si fueron los mismos lectores.

¿Recuerdas cómo la generación de nuestros padres se enteraban de las noticias en el mundo?, prendían el televisor, encendían la radio o abrían el periódico y tenían la oportunidad de enterarse de una diversidad de noticias. Nuestra generación, en cambio, se entera de las noticias por medio de los trending topics en las redes sociales, nos basta con mirar nuestra historia de Facebook o chequear el timeline de Twitter, y ya sabemos de lo que el mundo está hablando. La mayor implicación detrás de todo esto, es que por medio de las redes sociales quizás solo te enteres lo que esté conmocionando a la gente en aquel momento.

Desde luego que los medios siempre tienen la oportunidad de acentuar las noticias que más les interese transmitir. A inicios de año escribí una un artículo en este blog, sobre cómo los medios tienen un sesgo innegable en Estados Unidos. Aunque lo cierto es que si el mundo fue indiferente ante lo que ocurrió en Beirut, no fue por culpa de los medios. Partiendo del hecho de que los sucesos en el Líbano ocurrieron un día antes que los de Francia, por lo que en tiempo inmediato, los medios no pudieron dejar de reportar uno por reportar el otro.

De acuerdo a lo que pude evidenciar, medios como CNN, Washington Post, The Economist y el New York Times, The Independent, The Guardian y Daily Mail cubrieron los atentados de Beirut en tiempo real, en este sentido ¿por qué nadie prestó atención a los atentados en Beirut?

Max Fisher, un periodista quien por años ha tratado de que lectores se enteren de los sucesos de violencia masiva que ocurren en el mundo y en medio oriente, escribió un artículo muy interesante titulado “Did de Media Ignore the Beirut Bombing? Or Did Readers?“, en donde explica lo siguiente: “A menos de que las víctimas sean niños o cristianos, nunca he tenido éxito en hacer que los lectores se interesen en leer sobre bombardeos que ocurren fuera de Occidente”. Desde luego que es una verdad muy incómoda y que nadie desea escuchar, pero demuestra que el ser humano tiene una tendencia a sensibilizarse a mayor escala con todo aquello con lo que comparte un nexo.

Si eres de esas personas que suele chequear los trending topics de Twitter todos los días, te darás cuenta de que Siria, ISIS y el medio Oriente encabezan la lista regularmente. Sin embargo, eso no necesariamente significa que el público esté conmocionado por lo que ocurre, y es que esto es algo imposible de controlar.

Mientras los medios de comunicación hagan la tarea de transmitir la información de lo que ocurre en el mundo de forma objetiva, no podemos culparles de que le cedan mayor importancia a unos hechos que los otros. Asimismo, no deja de ser innecesario repudiar a Facebook, una compañía privada, por hacer disponible un filtro para fotos de perfil con la bandera de Francia, cuando ningún usuario está obligado a usarlo.

Un Argumento sobre Defensa, Paz y Libertad.

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“No destruirán a la República. La República destruirá al terrorismo”, fueron las palabras de François Hollande en la mañana del día de hoy, con respecto a los ataques vividos en Paris el Viernes 13 de Noviembre.

Debo admitir que estas palabras me impactaron mucho, y al parecer, también impactaron a muchas personas en mis redes sociales quienes no paran de exclamar que no se puede combatir la guerra con más guerra. Pero en mi caso en particular, tuve una extraña mezcla de sentimientos. Por un lado, la justicia de sus palabras me conmovió, y por otro lado está mi desagrado por el colectivismo que implica ir a la guerra.

Está claro que la libertad se rige bajo un principio de no agresión, y que la paz, entonces, se hará efectiva cuando diferentes individuos puedan coexistir en un mismo escenario. Entonces, ¿qué ocurre si, en ausencia de conflicto, un individuo decide agredir a otro?, se acaba la paz y se viola el principio básico de libertad.

Sin embargo, es muy común asociar a la defensa de la libertad con conceptos malinterpretados de paz. Una malinterpretación de este concepto es, por ejemplo, cuando se tacha a los países occidentales de promotores de guerras, por ejecutar acciones defensivas tras ser víctimas de ataques terroristas.

Dentro del lenguaje de marxismo cultural de hoy en día, es moralmente ético que un grupo de personas hagan uso sistemático de la violencia para obtener un fin específico, precisamente porque valoran el objetivo nefasto que poseen. Pero para éstos mismos ignorantes, no es moralmente ético que la otra parte se defienda en el escenario de conflicto bajo la búsqueda de protección. Ese último objetivo nunca será moralmente válido para ellos, especialmente si se trata de una nación con armamento militar.

Para los libertarios, resulta un poco dificil aceptar que en casos como estos se acuda al aparato estatal en búsqueda de seguridad para un grupo de individuos, pero lo cierto es que si hoy en día es el estado el único que puede proveer dicha protección, es porque él mismo se ha hecho así de necesario.

Los que me leen saben que no soy muy fan de Donald Trump, pero el día de hoy no puedo dejar de mencionar sus palabras con respecto a la masacre en Paris, ya que alegó que esta tragedia hubiese sido muy diferente si hubiesen existido un menor control sobre el porte de armas. Al tener la oportunidad de de defender tu propia vida, quizás un Estado no se haría tan necesario y -quién sabe-, quizás los países en Occidente no fuesen un blanco tan sencillo para cualquier grupo terrorista.

A estas alturas, debería estar claro para la humanidad que no hay espacios para negociaciones con el Estado Islámico, ni con ningún otro grupo terrorista. Es por ello que tomar medios de defensa, es de hecho, una reivindicación del principio de no agresión, de las bases para la libertad y por ende, de la preservación de la verdadera paz.